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Esta vez, mujeres,no

Esta vez, mujeres,no

El pasado 17 de agosto, primer día del “Gobierno del Cambio”, coincidentemente a 8 años de la muerte de Esperancita, 16 años, con leucemia y un embarazo de siete semanas, a quien se le negó el aborto necesario para que pudiera vivir, el primer anuncio del flamante presidente de la Cámara de Diputados y Diputadas del país, fue el de que se sometería inmediatamente el proyecto de Código Penal sin las tres causales de despenalización del aborto, y que, para este, se proponía una ley especial.

Después de varios reclamos: La Coalición por la Vida y los Derechos de las Mujeres, conformada por más de 80 instituciones; el Foro Feminista Magaly Pineda; analistas independientes; editoriales de los periódicos; encuestas que aseguran que el pueblo apoya las tres causales que posibiliten el aborto, etc., la Cámara de Diputados y Diputadas, manda la pieza a Comisión.

Es de esperar que esa Comisión, tenga un balance de hombres y mujeres que si saben y conocen de Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos. Qué no haya religiones por delante, porque el aborto no es un problema de religión, es de salud y derecho y de la autonomía libre de las personas.

Desde su religión, la persona responde directamente a su deidad, al Dios o Diosa en quien cree, y si es cristiana, tiene el libre albedrío de elegir por sus actos por los que responderá ante su propia conciencia, no ante el Estado y el rejuego político del poder, establecido de facto por las personas más abyectas de las iglesias, las que se toman por semidioses y se sienten capaces de “medir” la cantidad de creencias de las demás.

Uno de los diputados que tiene años disfrutando las “mieles del poder” sin hacer nada por avanzar a este pueblo, decía en estos días que tenemos como país, más de 20 años con la reforma penal varada por razones que no tienen nada que ver con la situación. Este señor cree que la ciudadanía es solo masculina, claro. Que las dominicanas no tenemos voz ni voto en estos asuntos, porque existimos para causas domésticas.

Que a nosotras no nos afecta la inseguridad. Que no morimos por abortos ilegales e inseguros y por violencia. Que, siendo niñas, adolescentes, jóvenes, nos embarazan “por obra y gracia” personajes invisibles que, a diferencia de Pilato, les lavan las manos, la justicia y los otros hombres.

No creemos que esta vez, la del tan mencionado cambio, las mujeres, mitad de este país, debamos quedar fuera de una decisión que nos sigue afectando tanto.
Esta vez, no, mujeres, ¡no!.

Por: Susi Pola
susipola@gmail.com

El Nacional

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