Resulta paradójico y yo diría que hasta risible que quienes reclaman el pleno establecimiento del Estado de Derecho en nuestro país son quienes más se resisten a cumplir con los requisitos, normas y reglas para que ese sistema se instaure plenamente. Vemos cómo un empresario del transporte, devenido en dirigente choferil y líder de un mal llamado Movimiento Rebelde que usa y abusa de la imagen del Che Guevara ocupa terrenos declarados zona protegida en Santo Domingo Este y encabeza una rebelión contra la autoridad con saldo de heridos y golpeados y luego se declara la víctima con amenazas de someter a los tribunales a los responsables de desalojar a los usurpadores de esos terrenos del Estado, a pesar de que tres decretos disponen su preservación como zona virgen.
A pesar de que como diputado al Congreso Nacional juró respetar y hacer respetar la Constitución, confesó públicamente que es el patrocinador e instigador de tales ocupaciones y aquí no pasó nada. Después del teatro que montó en la clínica donde era celosamente resguardado por un montón de espalderos, se reintegró a las sesiones de la Cámara de Diputados y aquí no ha pasado nada.
Es ese mismo empresario llamado dirigente choferil quien en una maniobra nada clara comprometió las finanzas del Ayuntamiento del Distrito Nacional, usado como garante de una deuda que no se sabe cuándo saldará.
El irrespeto a ese estado de derecho que se reclama lo vemos cuando un ciudadano viola la luz roja de un semáforo, poniendo en peligro las vidas de quienes se someten al mandato de ese instrumento llamado a preservar vidas y al flujo ordenado del tránsito.
Esos asesinos del volante actúan como si no tuvieran familia, e insultan a quienes sí respetan la luz del semáforo y las leyes de tránsito y de urbanidad
Se viola el Estado de Derecho cuando el chofer de una bendita voladora se detiene abruptamente en medio de la vía para recoger o dejar un pasajero, sin importarle el peligro al que expone a ese pasajero ni las molestias y desorden que ocasiona al tránsito. Actúan como verdaderos dueños del país, una creencia muy arraigada en el sector choferil.
Se viola el Estado de Derecho cuando médicos y profesores suspenden sus labores y privan de salud y educación a los menos pudientes en demanda de reivindicaciones salariales. Pero reclaman el 4 por ciento del PBI para la educación. Honestamente, no sé para qué, pero es lo que está de moda.
A propósito del 4 por ciento me gustaría saber quiénes solventan las necesidades de quienes durante días acampan frente al Congreso Nacional en reclamo del cumplimiento de estas demandas. A simple vista se nota que los reclamantes no forman parte de los sectores empobrecidos, pues llegan a sus vistosas carpas amarillas en buenos vehículos, la mayoría todo terreno.
La verdad que no entiendo a quienes reclaman la instauración y respeto del Estado de Derecho. Que alguien me lo explique.
