Una turba de antisociales agredió ayer a puñetazos al reportero gráfico Franklin Guerrero en pleno Palacio de Justicia donde se celebraba la audiencia para imponer medidas de coerción a un individuo acusado de narcotráfico, sin que ninguna autoridad interviniera para protegerlo, en un hecho insólito que revela el estado de desorden que afecta a la sociedad dominicana.
Se supone que ese augusto lugar, donde cada día son juzgados decenas de prevenidos por diferentes infracciones criminales, debería estar bajo custodia de un contingente policial, pero nadie intervino para detener al grupo de forajidos que atacó al reportero.
Guerrero cubría la audiencia que conocía del pedido de prisión preventiva contra el nombrado Manuel Emilio Mesa Beltré, alias El Gringo, un sujeto acusado de amasar fortuna a través del microtráfico en barrios de la zona Norte.
Familiares y conmilitones de El Gringo golpearon al periodista dentro del Palacio de Justicia y volvieron a agredirlo a la salida del recinto, sin que ninguna autoridad acudiera en su auxilio.
¿Cómo es posible que vándalos asuman el virtual control de un recinto judicial para agredir físicamente a una persona, sin que se movilice el destacamento policial que opera en el lugar?
Se ha dicho que El Gringo ordenó a viva voz a sus acólitos que golpearan a Guerrero y que lo despojaran de su cámara, lo que refleja el grado de poder o libertinaje que se creen poseer gente de su talaje.
Fiscalía y Policía están compelidas a profundizar las investigaciones para desvelar complejas redes del narcotráfico a cargo de conocidos capos que que controlan y disponen de vidas y bienes en una amplia franja del Gran Santo Domingo.
Por los hechos de ayer hay cuatro detenidos, pero faltan muchos más.
Se reclama también del magistrado fiscal del Distrito Nacional, doctor Alejandro Moscoso Segarra, disponer de eficientes mecanismos de seguridad en el Palacio de Justicia para evitar que leprosos sociales intenten agredir o asesinar a quien sea.
