Opinión

Excepticismo religioso

Excepticismo religioso

Llega un día en que la gente se cansa y comienza su lento desapego de aquellos y aquellas en quienes habia depositado su confianza. Lleva tiempo, sobre todo cuando le han enseñado a confiar desde la infancia en aquellos que son, o deberían ser mediadores entre su vida cotidiana y el cielo.

Los titulares de periódico reportan la preocupación del actual Arzobispo Osorio con la ausencia de autoridades importantes de gobierno en sus liturgias, algo que nadie se hubiera atrevido a hacer cuando reinaba López Rodríguez, mas por temor a sus diatribas que por afectos o lealtades; algo dificil de cultivar cuando la iglesia presiona al Estado contra sus propias preocupaciones (caso del aborto terapeutico), o mantiene un doble standard con respecto a la irresuelta sexualidad de muchos de sus sacerdotes.

Pasa lo mismo con los famosos pastores, cuyo acoso y abuso sexual de la feligresia femenina (una epidemia nacional de la que escribire a partir del ejemplo de un ejecutivo hotelero que cancela a quienes no acceden a sus reclamos sexuales) han sido denunciados en multiples ocasiones.

«Tendremos que construir nuestra propia iglesia, sin curas ni pastores» gritaba una mujer en el sepelio del joven asesinado a martillazos por un sacerdote a quien la victima supuestamente chantajeaba. Una historia que nos ha entristecido a todos, tanto por la tortura psicologica de una homosexualidad no asumida en el joven sacerdote, como por la prostitucion fisica y espiritual de un jovencito adicto a celulares de lujo y otras obsesiones juveniles con el dinero facil y el consumo.

Si a esto sumamos el desencanto de las comunidades con la represion de ministros y sacerdotes que han hecho de su ministerio una comunion con sus vidas, se entiende que la apatia general desemboque en rechazo.

Es lo que ha acontecido con el traslado del padre Carlos Piantini, desde la parroquia Maria Auxiliadora, de Cristo Rey, hacia Puerto Rico, el cual este atribuye a presiones del gobierno por sus predicas contra la corrupcion y su simpatia con la la Marcha Verde.

El padre Piantini es amado por el barrio por su increible trabajo comunitario con todos los sectores, pero sobre todo con la juventud, labor que realizaba en Mao, hace ya una decada, donde no dudo en enfrentar los males que destruyen a los jovenes: las drogas, la prostitucion, el barato intercambio de sus vidas por el dinero facil; y los males que derivan de la pobreza extrema: hambre, desnutricion, enfermedades prevenibles, embarazo temprano, incestos, y violencia generalizada.

Un error de la Orden de los Capuchinos, que le distanciara aun mas del pueblo del que esperan devocion y respeto; una contribucion mas al caldo del excepticismo religioso generalizado que desgraciadamente contribuye a la labor de reclutamiento antisocial de una juventud ya alienada.

El Nacional

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