PYONGYANG (Telesur). La región asiática y los gobiernos de Australia y Estados Unidos reaccionaron este lunes horas después del anuncio de la muerte del líder norcoreano, Kim Jong-Il, ocurrida el sábado mientras viajaba en un tren. Japón y Corea del Sur llaman a la calma ante el alerta lanzada por una posible inestabilidad en la península coreana que por más 50 años, luego de la guerra, vive en una permanente tensión.
Después del anuncio hecho por la televisora estatal norcoreana sobre la desaparición física de Kim, el presidente de Corea del Sur, Lee Myung-Bak, instó a sus ciudadanos a mantener la calma y a centrarse en sus asuntos habituales.
«El presidente Lee insta a la población a acudir a sus habituales actividades económicas sin alborotos», dijo en una conferencia televisada un alto representante de la presidencia.
Lee mantuvo una conversación telefónica con su homólogo estadounidense Barack Obama alrededor de dos horas después del anuncio de la muerte de Kim (03H00 GMT).
