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Factores de votación

Factores  de votación

Cómo se explica que en medio de tantos factores adversos pudiera rebasarse la tradicional abstención que ha caracterizado los procesos electorales? Todavía no se tienen los resultados finales de las votaciones de ayer, pero en función de la masiva concurrencia que se notó desde las primeras horas de la mañana en los centros se puede proyectar que la abstención, que ha promediado alrededor del 30%, se redujo considerablemente.

Quienes solo ponderaron los factores objetivos para vaticinar una reducida concurrencia erraron al soslayar los elementos subjetivos, que en este proceso han pesado mucho.
El temor al contagio del coronavirus evidenció desde un primer momento que para los sectores populares no representaba ningún obstáculo.

En los barrios la gente apenas se protegía con mascarillas y el distanciamiento ni siquiera se tomaba en cuenta. En los segmentos medios se hacía cola en los supermercados, en los bancos y en otras actividades. No será lo mismo que concurrir a un centro de votación, pero la diferencia es significativa.

Con una población con tanto tiempo confinada y sacudida de cuando en cuando por algún escándalo, así como la alta tensión creada por el proceso y el traumático estado de excepción incidieron en la determinación de los electores de concurrir masivamente a las urnas para, entre otros objetivos , votar por el que más posibilidades tenía para poner fin a esa atmósfera.

Con o sin proponérselo el oficialismo contribuyó con la reacción de la población. La ofensiva que patrocinó convirtió a la oposición en víctima. Más razones para que la gente, al margen del sentimiento de cambio que se instaló en todos los segmentos, se decidiera a votar para terminar con tanta incertidumbre.

¿Cuándo terminará esto? era una de las preguntas que con más frecuencia se escuchaba en cualquier conversación.

Al marchar puntero en las encuestas más acreditadas y por su irreprochable trayectoria personal y empresarial el candidato del PRM, Luis Abinader, capitalizó la indignación de los electores. De manera que el cansancio o hartazgo gravitó en esa alta votación, fácil de prever, que contrasta con las adversidades del proceso.

La crisis sanitaria, los conflictos alrededor de las votaciones en el exterior, las presiones a la Junta Central Electoral (JCE) y los escándalos hicieron mucho ruido. La gente se hastió. Se tornó traumático continuar con una campaña que sería todavía más tensa en caso de balotaje.

No es que Abinader, su partido y candidatos no concitaran simpatías sino que la gente entendía y quería cerrar un capítulo y abrir otro. La lógica de los acontecimientos proyectaba una reducida concurrencia, pero no así de ponderarse los factores subjetivos.

Por: Luis Pérez Casanova

l.casanova@elnacional.com.do

El Nacional

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