La litiasis urinaria o cálculos urinarios, comúnmente conocida como “piedras en la orina”, puede afectar cualquier punto de las vías urinarias (riñones, urétres, vejiga y uretra) tanto en hombres como mujeres de cualquier edad.
Se estima que a nivel mundial una de cada 11 personas experimentará al menos un cálculo urinario a lo largo de su vida, y de estos la mitad tendrá otro episodio en los próximos diez años. De acuerdo al urólogo Cristian González Santana, en el país diversos factores locales como deshidratación, poca cultura de la ingesta de agua, el sedentarismo y el calor de un clima tropical aumentan exponencialmente estas estadísticas. El galeno dijo que los síntomas con los que puede presentarse dependen del lugar de la vía urinaria donde se encuentre la piedra.
Principalmente se manifiestan con dolor en espalda, el costado o la parte baja del abdomen, pueden aparecer también junto con el dolor ardor o molestias al orinar, orina con sangre, nauseas y vómitos. Se describe el cólico nefrítico como uno de los dolores mas intensos, incluso su intensidad es comparada a la de las contracciones del parto. Los estudios de imágenes, como la sonografía, la tomografía y los estudios con medio de contraste dirigidos a las vías urinarias, juegan un papel importante para identificar la localización, el tamaño y características del cálculo. “Una vez una piedra se forma no es posible diluirla con medicamentos, a menos que su componente principal sea el acido úrico”, dijo. Otra forma de tratamiento no quirúrgico es la fragmentación a través de litotricia extracorpórea, procedimiento que actualmente tiene indicaciones muy limitadas.
Afirmó que actualmente en el país compañías como URUS garantizan que en el tratamiento quirúrgico no se justifique la cirugía abierta en ninguna circunstancia y pueden ser manejados con cirugía mínimamente invasiva. González, quien es cirujano general, laparoscopista destacó que luego de una evaluación urológica las piedras pueden evitarse tomando al menos 3 litros de agua diariamente, limitando los alimentos ricos en proteínas de origen animal y con alto contenido de sodio (como son las bebidas saborizadas y carbonatadas).

