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Fantasma que camina

Fantasma que camina

Cuando el 20 de agosto César Emilio Peralta (César el Abusador) escapó de las narices de las autoridades durante el operativo que se montó para capturarlo, jamás se pensó en que el presunto capo poseía poderes mágicos ni divinos. Sí mucha influencia a todos los niveles, a tal punto que pudo ser puesto en auto por los servicios de inteligencia para que se pusiera a buen resguardo.

Desde entonces nada se sabía sobre el fugitivo hasta que el 2 de este mes fue apresado en un hotel de Cartagena, Colombia. De inmediato comenzaron las explicaciones de las autoridades dominicanas para resaltar su participación en la detención.

Según la Procuraduría General de la República y la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) al presunto capo, tras ser ubicado en distintos puntos de la zona norte del país, le tenían pisado los talones. Tan acorralado dijeron que lo tenían, que César el Abusador huyó en una lancha por Pedernales una semana antes de su captura en Cartagena. Pero las versiones de la nación suramericana son muy diferentes.

Aducen que el fugitivo había llegado al país en octubre, que se desplazaba en yates y vehículos de lujo y que incluso en noviembre sobrevivió a un atentado perpetrado por sicarios.

Así las cosas, tal parece que por aquí se perseguía a un fantasma o a la sombra del supuesto jefe de una poderosa red de narcotráfico.

Con el caso de César el Abusador han aflorado las sospechas que rodean el silencio del Ministerio Público sobre la investigación para identificar las personas a las que el consorcio Odebrecht habría pagado sobornos por 39.5 millones de dólares para la asignación y aprobación del contrato para las plantas a carbón de Punta Catalina, y 15.9 por otras seis obras.

El escándalo salió a la luz pública en la última semana de junio, pero desde entonces no se sabe más que la promesa del procurador Jean Alain Rodríguez de que el hecho será investigado. En estos días, para colmo, han trascendido otros escándalos que tampoco han sido aclarados.

Al tratar de cobrar protagonismo en la detención de César el Abusador las autoridades repiten, sin pudor, el mismo papelazo que en otros casos, con el agravante de fomentar más la sospecha. Es difícil aceptar que el fugitivo, que en el país se paseaba como una celebridad y se codeaba con distintas figuras, pudiera burlar tan olímpicamente un operativo tan aparatoso, que por demás se inició después que Estados Unidos informara sobre sus operaciones.

A pesar del tiempo que llevaba en los negocios ilícitos y del seguimiento que según el DNI se le daba desde hacía cinco años, Peralta jamás fue molestado. Sobre su detención nadie pasa por alto que coincidió con la recompensa de 100 mil dólares ofrecida por el FBI por información que ayudara a capturarlo.

El Nacional

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