Los Ángeles (EEUU), (EFE).- No sentó bien dentro del equipo de Estados Unidos la derrota por 9-4 que sufrieron ante Japón en la semifinal de la segunda edición del Clásico Mundial de Béisbol porque sintieron que podían haberlo hecho mucho mejor.
Sin quitarle mérito al buen trabajo que hizo Japón, los peloteros estadounidenses, que al abandonar el Dodger Stadium, todos ellos regresaban a sus respectivos campos de entrenamiento de primavera, dijeron que se iban frustrados y dolidos por no haber llegado a la final cuando tuvieron la gran oportunidad de conseguirlo.
Duele, porque el béisbol es el pasatiempo nacional de Estados Unidos y deseábamos el título, declaró Mark DeRosa, que hizo un admirable trabajo en la primera base. No se si hubiera sido un gran triunfo para los fanáticos a través de todo el país, pero si para los jugadores que regresamos a los campos de entrenamiento».
El racimo de cinco carreras que le hizo Japón a Estados Unidos en la parte baja de la cuarta entrada fue la que cambió la historia del partido, algo que reconocieron todos los jugadores estadounidenses.
Japón sorprendió poniendo en el orden de bateo a zurdos que rompieron por completo el control del abridor derecho Roy Oswalt y cuando el manejador de Estados Unidos, Davey Johnson, se dio cuenta y mandó calentar al relevista John Grabow, ya era demasiado tarde.
Pensaba que iba a estar listo para el octavo bateador del episodio, pero tardó en entrar en calor, además de las molestias que sufría en el músculo de la ingle y eso retrasó su salida, tendría que haberlo llamado antes, admitió Johnson.
Antes del racimo de cinco carreras de Japón, Estados Unidos estaba arriba en el marcador con la ventaja parcial de 2-1 contra el abridor estelar Daisuke Matsuzaka, con jonrón solitario de Brian Roberts, en el primer episodio, e impulsada de David Wright, que pegó doblete con dos outs en el tercero.
Pienso que Roy lanzó correctamente la pelota, valoró Johnson sobre el trabajo de Oswalt. Nunca pensé que Grabow iba a tardar tanto en entrar en calor y por lo tanto el falló es mío, aunque también pienso que Roy podía seguir lanzando».
A pesar de estar abajo 2-6 en el marcador, Estados Unidos intentó la remontada en la parte alta de la octava entrada con dos anotaciones.
Entonces, Johnson se decidió por el recién incorporado al equipo, el tercera base, de origen español, Evan Longoria, de los Rays de Tampa Bay, que no pudo hacer contacto con la pelota y dejaron a un corredor en circulación.
Trate de que Evan tuviese esa oportunidad de ser la carrera del empate, dado que es un hombre impulsador, y ha bateado bien la pelota en lo que va del campo de entrenamiento, además de ser el único movimiento básico que podía hacer, explicó Johnson. No me arrepiento del movimiento y lo volvería a repetir».
Por su parte, Longoria dijo que quería tranquilizar la situación que estaba muy agitada y su trabajo fue bueno, pero no el resultado final.
Todos queríamos otro resultado diferente, pero ahora hay que pensar en el futuro, en la nueva temporada que comenzará dentro de dos semanas y rendir al máximo, destacó Longoria.
Estados Unidos se fue con marca de 4-4 y un partido más disputado de los que jugó en la primera edición del Clásico cuando fue eliminado en la segunda ronda.
Ahora tendrán que esperar hasta el 2013, fecha del próximo Clásico Mundial, para intentar cumplir el dicho que a la tercera va la vencida y puedan luchar por el titulo de campeones.
Mientras, en campo corto, de los Yanquis de Nueva York, Derek Jeter, reconoció que cualquier cosa es posible en torneos de series cortas como el Clásico.
No hay mucho margen de error, un mal día y un partido que pierdes estás eliminado, definió Jeter de una manera concisa todo lo que había pasado en la semifinal ante Japón.
Uno de los que no tuvo su mejor día fue precisamente Jeter, que cometió un costoso error con su fildeo y lanzamiento alto a la inicial, que permitió a Japón anotar la primera carrera del racimo de tres que consiguieron en la parte baja del octavo episodio para parcial de 9-4 y asegurar la victoria.

