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Fuerza de voluntad

Fuerza  de voluntad

En materia de leyes contra la corrupción este país tiene que estar entre los mejor abastecidos de la región. No hay un solo delito que no esté contemplado.

Existen leyes que castigan el monopolio, el lavado de activos, tráfico de influencia, enriquecimiento ilícito, el contrabando, la falsificación, violación de declaración jurada de bienes, el nepotismo, la prevaricación y todos los delitos imaginables.

Hasta los malos pensamientos. Pero por los escándalos que se han decidido investigar parece que los mandatos solo fueron concebidos para llenar requisitos, antes que para respetarse como base del orden institucional.
El dejar hacer y dejar pasar resume la falta de voluntad que ha primado para combatir la corrupción y la impunidad.

Sin una opinión pública empoderada, limitada en ocasiones a protestas esporádicas, los gobernantes ni se inmutaban ante la difusión de escándalos que hoy son la comidilla, como los que vinculan a hermanos y cuñados del expresidente Danilo Medina en contrataciones y servicios en violación de la Ley 340-06. Que los titulares de los organismos a través de los cuales se efectuaban las operaciones aleguen ignorancia no es más que una burla a la población.

La participación directa o indirecta de los familiares del exmandatario en negocios con el Estado se hacía con conocimiento de causa.

La vorágine de los acontecimientos ha querido que el cambio, del que todavía se espera mucho, fuera encabezado por un político de la integridad y la determinación de Luis Abinader, no solo para revertir el rumbo que trillaba la administración pública, sino para propiciar que se haga justicia frente a los depredadores del erario.

Las decisiones que ha adoptado desde que asumió el poder expresan lo que tanto se necesitaba para adecentar el ejercicio público: fuerza de voluntad.

Abinader ha dado luz verde para perseguir los escándalos del pasado, pero también ha tomado medidas para prevenir y sancionar cualquier irregularidad en que se incurra durante su gestión. Ha tenido la visión y el privilegio de, para más, rodearse de mujeres que constituyen verdaderos pilares por su dinamismo y honradez.

Hasta los más pesimistas han comenzado a ilusionarse con el compromiso reiterado en la práctica por Abinader de propiciar todas las reformas que sean necesarias para acabar con la corrupción y la impunidad e institucionalizar el Estado.

Por supuesto que es mucho lo que falta y que apenas se está en el comienzo. Pero lo importante es que se ha comenzado a aplicar las leyes con que se contaban y a crear nuevas estructuras para trascender el círculo vicioso en que ha estado el país.

Por.Luis Pérez Casanova

l.casanova@elnacional.com.do

El Nacional

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