Cuando el pugilista Joe Foreman se enfrentó a Muhammad Alí, el 30 de octubre de 1974, las apuestas estaban diez a uno a favor del primero, porque venía de noquear, de forma humillante, a Joe Frazier y a Ken Norton, respectivamente. Su pegada era demoledora.
Alí, en una insólita pelea, con su rostro protegido, estuvo siete asaltos en las cuerdas recibiendo los poderosos golpes de Foreman, el cual terminó agotado y noqueado en el octavo round, con una simple combinación de izquierda y derecha. Ese vídeo le dio la vuelta al mundo: la inteligencia se impuso a la fuerza.
En la campaña electoral del año 1978 el profesor Juan Bosch denunciaba que José Francisco Peña Gómez engañaba al pueblo, al decir que el PRD ganaría las elecciones, obviando que Balaguer tenía el control de todos los poderes del Estado y de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, organismos que usaba para reprimir.
Peña, consciente de la situación, tuvo la inteligencia de inscribir al PRD en la Internacional Socialista y establecer relaciones en Washington, para prevenir el desconocimiento a la voluntad popular, como efectivamente se intentó, pero la presión internacional no se hizo esperar y Balaguer entregó el poder.
Aunque los escenarios son diferentes, Leonel Fernández también controla los poderes y usa y abusa de los recursos públicos, pero la preparación electoral que exhibe el PRD, con miras al certamen presidencial del año entrante, me hace pensar que, por primera vez en mucho tiempo, el partido blanco utiliza la inteligencia para enfrentar a la fuerza.
De forma inteligente, el PRD ha investigado y hallado múltiples irregularidades en los últimos eventos comiciales. Se propone enmendarlos, haciendo énfasis en el cuidado del sufragio desde los mismos colegios electorales, con delegados de alto nivel.

