Opinión

Funesto precedente

Funesto precedente

Muchos no se dan por enterados, producto del individualismo que prevalece en la sociedad, sobre el precedente que sienta el actual gobierno al inmiscuirse en los asuntos internos de un partido político y provocar sentencias favorables, a través del Tribunal Superior Electoral, a un sector que guarda afinidad con el oficialismo.

          No es un hecho aislado de una entidad en particular, es un acontecimiento que indica que la institucionalidad democrática se ha perdido, que todos los poderes están centralizados en el partido gobernante y que en lo adelante las grandes decisiones de los órganos electorales, del Tribunal Constitucional y de la justicia dependerían de intereses políticos.

          La prensa nacional, sin detenerse a leer los estatutos del PRD y las atribuciones del TSE, ha validado las sentencias de ese órgano. Y de forma irrespetuosa ha dividido al PRD en “facción Miguel y facción Hipólito”. No se trata de un problema de dos personas, ni siquiera de un partido político, es el sistema democrático que está siendo dañado.

          El individualismo es tan grande que muchos dominicanos protestan en contra de la criminalidad cuando les matan a un hijo. No sorprende, pues, que poderes fácticos, como la Iglesia Católica y entidades empresariales, todavía no se hayan pronunciado sobre el deterioro institucional.

          Algunos empresarios despertarían cuando les afecte alguna sentencia por falta de aportes de campaña o prejuicio político. ¡Que hablen ahora o callen para siempre”, porque la reciprocidad es de muchas vías!

          Las propias organizaciones políticas reconocidas, sobre todo las que participaron en la contienda electoral de forma individual, no han dicho “esta boca es mía” en torno a la afrenta institucional que exhibe el denominado Tribunal Superior Electoral y el enorme poder del partido gobernante.

          Particularmente, por la vía electoral, ningún partido opositor tiene perspectiva de triunfo para el 2016 con esa Junta Central Electoral y ese Tribunal Superior Electoral. Es que sus miembros serán cualquier cosa menos árbitros. El problema no es del PRD, es de toda la sociedad. Estamos en presencia de precedentes funestos.

El Nacional

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