En la historia social dominicana no hay precedentes que un partido haya sido favorecido con el voto popular y quienes hicieron posible ese triunfo no hayan podido formar parte de ese gobierno. En la etapa del postrujillismo la llegada al poder del profesor Juan Bosch se conoce como la “aplanadora”. Lo que se estila es que cada jefe de Estado se haga acompañar de sus correligionarios, de gente de su confianza.
Usted podrá identificar múltiples defectos a Joaquín Balaguer; podrá hacer lo propio con Leonel Fernández y con Danilo Medina. Esos tres presidentes, sin embargo, mostraron tener concepto de la gratitud y bajo ningún pretexto reformistas, en un caso, y peledeístas, en otro caso, fueron excluidos de sus administraciones.
Del mismo modo, en los gobiernos de Antonio Guzmán, de Salvador Jorge Blanco y de Hipólito Mejía, se supo reciprocar el trabajo político de campaña y a los perredeístas se les compensó integrándolos al tren gubernamental.
Con el Gobierno de Luis estamos en presencia de un caso excepcional. Las fuerzas progresistas y revolucionarias que hicieron posible su ascenso al poder están excluidas. Alegó que no se trata de reparto de “un botín”, pero lo que se demanda es ofrecer servicios conforme a las capacidades.
Parece que en la cabeza de Luis Abinader impera la idea que fue él quien ganó con su “liderazgo natural” y el botín, el verdadero botín, lo distribuyó entre sus panas: los relevos o descendientes de la oligarquía.
Abinader ha sido desconsiderado con los ancianos de la Guerra de 1965. Tampoco siente respeto por los que se las jugaron en los 12 años de terror de Balaguer. Y a los que duraron 16 años de oposición al PLD los percibe como “muertos de hambre y analfabetas” que no califican para puestos públicos, razón por la que los exhorta a estudiar y sertomados en cuenta en “su segundo período”.
Este es un Gobierno de empresarios, de peledeístas, de leonelistas, de reformistas y de perredeístas. Los únicos que no caben son los que trabajaron en campaña porAbinader. Se ganó con un grupo y se gobierna con otro.
Por: Danilo Cruz Pichardo
danilocruzpichardo@gmail.com

