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Gobierno y vacunas

Gobierno y vacunas

Luis Pérez Casanova

Luis Pérez Casanova

l.casanova@elnacional.com.do

Los conflictos alrededor de la producción y distribución de las vacunas contra el covid afloraron desde en un primer momento, en gran medida por el carácter comercial de una operación que ha debido ser humanitaria. Lo que no se preveía era la dimensión de la crisis en el suministro por la deshumanización de Gobiernos de acaparar cantidades desproporcionadas sin importarles que al resto de los países que no están en capacidad de competir en ese pulso se los lleve el diablo.
The New York Times reveló que Estados Unidos tiene 100 millones de dosis de AstraZeneca almacenadas, que posiblemente nunca use, pero que se niega a compartirlas con países que sí las necesitan, entre los que figura República Dominicana. Y no es que esta nación dependa de la caridad internacional para avanzar en el proceso de inmunización contra la pandemia. Hay que reconocer que gracias a la rapidez con que se han sorteado inconvenientes con los reactivos más de 600 mil personas han sido vacunadas hasta la fecha.
Al asumir la salud como la principal prioridad en tanto la pandemia paralizaba todas las actividades productivas y recreativas, con efectos demoledores en la industria turística, a mediados de octubre pasado el Gobierno contrató 10 millones de dosis con la firma AstraZenaca, de las que se esperaba una parte para finales de enero de este año. Al retrasarse el envío se acordó la adquisición de 110 mil unidades de Covishield, en India, de las que la primera partida de 20 mil llegó el 15 de febrero. El día 20 se recibieron 30 mil por donación y a finales de mes las 768 mil de Sinovac, de China.
El suministro de las vacunas no ha sido como se esperaba. Hay países que todavía no han comenzado a inmunizar a su población, mientras otros avanzan a pasos de tortuga. En su saludable esfuerzo para vacunar a la población el Gobierno contrató 7.9 millones de dosis con Ptfizer-BioNtech. Para estos días se esperan dos partidas de un millón de dosis cada una, lo que ayudaría a agilizar la jornada y mantener la confianza de una ciudadanía que ha respondido sin reservas. Se ha asumido la inoculación de la población con tanta responsabilidad, que puede especularse que si no se recurrió a la Sputnik ha sido porque las circunstancias no lo han ameritado.
Al menos hasta ahora el Gobierno, además de obrar con transparencia, ha tomado las debidas previsiones. Para evitar la interrupción de la segunda dosis ante los problemas de suministros se reservó la cantidad necesaria para completar la fase sin provocar desasosiego, incertidumbre y hasta justificadas críticas de la opinión pública. A pesar de que sea su obligación si vale algún reconocimiento a las autoridades hay que hacerlo.

El Nacional

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