Los dominicanos deben congratularse porque las elecciones municipales se celebraron ayer de manera exitosa, lo que ayudará a subsanar el golpetazo a la democracia que significó la interrupción de las comicios del 16 de febrero, por lo que puede decirse que el país se reencauza por senderos de institucionalidad.
La emergencia sanitaria por la presencia en el país del coronavirus fue motivo de una abstención mayor a la registrada por elecciones de medio término, pero se resalta que las votaciones se efectuaron en un ambiente de relativo orden con notable buen comportamiento de electores, delegados políticos e integrantes de mesas.
Las denuncias sobre compra de votos fueron menores, aunque Participación Ciudadana reportó que la comisión de ese delito electoral aumentó en las provincias Espaillat, La Altagracia, Sánchez Ramírez, Duarte, Santiago e Independencia, y que en horas de la tarde tuvo su mayor curva de crecimiento.
Un eufórico presidente de la Junta Central Electoral, Julio César Castaños Guzmán, proclamó que la democracia ha sido salvada por lo que definió como éxito rotundo de esas elecciones extraordinarias, criterio que aun con algo de exageración se aproxima a la verdad.
Los pronunciamientos emitidos ayer por el presidente Danilo Medina, los candidatos presidenciales Luis Abinader y Leonel Fernández, matizados por la moderación y sensatez, también contribuyeron a que el proceso de votación se desarrollara en ambiente de normalidad, con contados episodios de violencia.
Los mayores aplausos corresponden a los electores que cumplieron al pie de la letra las recomendaciones no solo de cómo votar, sino también lo relacionado con la prevención del coronavirus mediante la observación de reglas de higiene, así como de no saludar con apretón de manos, besos o abrazos.
Los resultados de las elecciones, cualesquiera que sean, constituyen la sana voluntad de los electores, que partidos y candidatos tienen que acatar y respetar con humildad y generosidad, tanto en la victoria como en la derrota.
Hay razones pues para las congratulaciones y el regocijo por el éxito de una consulta cívica que además de permitir la escogencia de alcaldes, regidores y directores de distritos, tuvo la gran encomienda de restablecer el orden institucional, lo que sin dudas se cumplió cabalmente.
