¿Qué Pasa?

Gran Torino: Un Clint Eastwood como el de Siempre

Gran Torino: Un Clint Eastwood como el de Siempre

Resulta bastante curioso que el guión de ‘Gran Torino’ no haya sido escrito por Clint Eastwood. El guión de la película es de la autoría de Nick Schenk, pero el film sintetiza de una forma tan precisa y efectiva algunos de los más notorios y emblemáticos personajes que Eastwood ha inmortalizado en la pantalla, (desde el lacónico ‘Hombre sin nombre’ de los spaghetti westerns, el malhumorado y sarcástico Harry Callahan de ‘Harry el sucio’, hasta el distante y cortante Frankie Dunn de ‘Million Dollar Baby’), que dicha historia pareciera haber sido escrita por él mismo, o al menos basada en estos personajes y en la imagen que el público tiene de él.

Eastwood caracteriza a Walt Kowalski, un racista y amargado veterano de la guerra de Corea, que tras la muerte de su esposa vive como un misántropo, con la única compañía de un perro y un automóvil Gran Torino de 1972 al que trata con especial mimo y cuidado. Kowalski detesta a sus vecinos, en un barrio de Detroit cada vez más poblado de asiáticos, negros y latinos, y su relación con sus hijos y nietos es prácticamente inexistente. Un día, sin embargo, se ve obligado a intervenir en un pleito entre pandilleros, y rescata sin proponérselo al teenager que vive justo al lado de su casa. Esto lo convierte automáticamente en un héroe para la familia de asiáticos que empiezan a venerarlo y obsequiarle todo tipo de regalos. Es así como la vieja coraza, el trato rudo y cortante de él comienza lenta, pero irremisiblemente a ceder. El único problema es que algunos de estos cambios resultan demasiado fáciles y a veces sin la debida motivación o progresión psicológica.

‘Gran Torino’ generó gran entusiasmo entre críticos y fans de Eastwood (sorprendentemente este drama sobrepasó los 140 millones de dólares en taquilla), y hay quienes encumbraron la película no sólo al nivel de las mejores realizaciones del legendario director, sino que llegaron a insinuar, incluso, una posible nominación al Oscar de Eastwood al mejor actor.

Tal vez en ello influyó un sentido de nostalgia y despedida, porque según se ha dicho, esta podría ser la última aparición de Eastwood como actor. La realidad, no obstante, dista mucho de ser tan perfecta. ‘Gran Torino’ está lejos de considerarse entre lo mejor de Clint Eastwood, y ni siquiera representa su mejor caracterización.

Se trata de una película comedida, con un final atípico y narrada al pulso de un maestro, naturalmente, pero carece de ese gran momento, esa gran actuación o esa brillantísima realización. El film nos habla de prejuicios e intolerancia mientras transita un sendero en busca de redención. Ahora bien, el personaje de Eastwood más bien luce bastante estereotipado, y por el contrario, quienes resultan mucho más refrescantes e interesantes son las actuaciones de los asiáticos Bee Vang y Ahney Her.

De todas formas, Eastwood se las arregla en su doble rol de protagonista estelar y director diestro, para al final conseguir el aplauso de sus admiradores, y una que otra lagrima.

El valor de la película reside en el retrato humano y realista que consigue plasmar, como un reflejo de la conflictiva y cambiante vida suburbana de la sociedad norteamericana.

El Nacional

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