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¿Hacia dónde va RD?

¿Hacia dónde va RD?

Edylberto Cabral

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Los modelos desarrollistas y el neodesarrollista, a pesar de sus grandes impurezas, promovieron el avance al desarrollo, mientras que los modelos liberales y el neoliberal contienen más sombras que luces. En el período neoliberal de 1982-2009, el más desastroso de todos, la industrialización se eliminó de la mira del Estado, se congeló la diversificación productiva y mediante una privatización acelerada y desordenada se deterioraron los servicios públicos básicos. Crecieron abruptamente las drogas y el armamentismo en la población.

La pobreza, la desigualdad, la corrupción, la violencia, el deterioro medio ambiental y el caos generalizado alcanzaron altos e increíbles índices. Se masificó la mano de obra haitiana en todo el territorio nacional y el equilibrio de las cuentas externas pasó a depender de las remesas de los dominicanos ausentes. Finalmente, se colocó al Estado dominicano en condiciones prácticamente de impotencia ante los graves problemas acumulados.

Posteriormente, consciente de ese daño, el liderazgo dominicano inicia la adopción de un modelo neodesarrollista-neoestructuralista, que, aunque con serias debilidades en sus primeros 10 años, sentó las bases para volver a colocar al país por el sendero del desarrollo.

El fuerte impacto de la crisis mundial generada por la pandemia y otros fenómenos externos e internos han forzado al cambio de agenda y conducido a la nación a la más compleja y difícil de las coyunturas en toda su historia. Pese a los enormes recursos invertidos, se ralentiza el crecimiento de la economía dominicana y se multiplican sus problemas ancestrales.

Es obvio que el país no puede seguir por ese camino.
El endeudamiento es insostenible y las políticas públicas que se aplican ya no surten el mismo efecto de antes. Al parecer, de cara al futuro mediato, nuestro país parece tener solo dos vías posibles.

La más conveniente, luego de un período inevitable y gradual de racionalización, debe ser la profundización del modelo neodesarrollista/ neoestructuralista aplicado entre 2009-2019, ajustando mejor la estrategia, situando la industrialización de mediana y alta tecnología como centro de la misma, superando las debilidades heredadas, e incluyendo una reforma fiscal integral que le facilite al gobierno los recursos para cumplir holgadamente con sus nuevos y viejos compromisos.

La otra ruta sería la restauración del modelo neoliberal, recomendado por las mismas instituciones que lo prohijaron en el país, y que hoy estimulan nuestro endeudamiento, lo que implica en su debido momento como en el pasado, aplicar un plan de “ajuste” y concomitantemente aprobar reformas “promercado”, que serían la continuación de las introducidas en el período de 1982-2009, y que ya bien conocemos sus nefastas consecuencias. Apostemos a que para el 2024, el camino más correcto para nuestro desarrollo sea el escogido de forma inteligente por el liderazgo dominicano.

Por: Edylberto Cabral
edylbertocabral@gmail.com

El Nacional

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