Opinión Editorial

Réquiem por Haití

Réquiem por Haití

Al advertir que Haití es el asentamiento humano menos financiado del mundo y que más de 1,7 millones de haitianos corren el riesgo de quedar sin ningún tipo de asistencia, el secretario general de Naciones Unidas (ONU) parece haber pronunciado un “Requiescat in pace” por ese conglomerado, del cual dice vive una situación de vida o muerte.

Antonio Guterres ha dicho que Haití figura entre los cinco focos de máxima preocupación por hambre en todo el mundo y reprochó que la comunidad internacional solo haya financiado hasta ahora el 10 % de los 908 millones de dólares previstos por la ONU para asistencia humanitaria a esa nación.

Lo que comenzó como una sesión temática sobre la prolongada crisis multidimensional que asola al vecino país, tan dramática fue la exposición de Guterres que concluyó como una especie de responso a un pueblo condenado al sufrimiento eterno.

El secretario Guterres expuso que más de 1,3 millones de personas, la mitad de ellas niños, han huido de sus hogares y más de seis millones de haitianos requieren hoy de algún tipo de asistencia humanitaria, en medio de un cuadro tan dramático que de US$80 millones, los donantes de Haití apenas han desembolsado unos US$8.0 millones.

La oficina de la ONU ha verificado 2,269 violaciones graves contra 1,373 niños, incluidos 213 menores asesinados, 138 mutilados y 302 reclutados, un incremento de casi cinco veces en relación al año anterior, en un escenario de terror combinado por el control de bandas armadas sobre Puerto Príncipe y tropelías atribuidas a grupos de autodefensa.

En ese informe también se señala que “la autoridad estatal se desmorona a medida que la inseguridad se extiende y la población civil se encuentra asediada, con terribles informes de violaciones y violencia sexual”, pero la comunidad internacional castiga a Haití con una vergonzosa muestra de insensibilidad e indiferencia.

En República Dominicana, lo expresado por Guterres debería provocar profunda preocupación, porque lo que se evidencia es que el secretario de la ONU se encuentra a punto de declararse vencido por la falta de voluntad política de las grandes metrópolis en relación a su reiterado pedido de acudir en auxilio de Haití.

En Nueva York, la ONU clama por ayuda al pueblo haitiano, mientras aquí el liderazgo político y el gobierno parecen olvidarse del compromiso asumido de blindar a la nación ante un previsible estallido social al otro lado de la frontera, como lo advierte el titular de las Naciones Unidas en su réquiem por Haití.

El Nacional

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