Esta es la historia de Hansel (en este montaje, Irmgard K. Bequerd) y Gretel (Zeny Leyva), inolvidable fantasía infantil recopilada por los Hermanos Grimm.
Ella cuenta la historia de los dos hijos de un pobre leñador (Padro, Frank Ceara) y Gertrudis (Laura Rivera) como una familia tan pobre que una noche la madre envía a los niños al bosque, dado que ya no tenían con qué alimentarlos, pese a que por las densidades arbóreas pupula una malvada bruja que se come a los niños extraviados, procesándolos al horno como galletas de gengibre. Con un argumento universalmente conocido, el equipo que ha montado Hansel y Gretel, con la dirección de Luis Marcell Ricart, ha logrado uno de los espectáculos teatrales-musicales de mejor terminación, de cuidado extremo en los detalles que demandan vestuario, movimiento escénico, danza clásica, musicalización, iluminación acertadísima y un maquillaje cuidado y cargado de ensueño, sobre todo en el personaje de la bruja y los cuervos (Gracielina Olivero, Jared Gómez y Benny Pérez, respectivamente), sin duda alguna una actuación de este trío que llega al corazón del público por la gracia de sus movimientos y la saltarina gestualidad de los dos pajarracos de la maldad. Laura Rivera ciertamente sale airosa de un reto artístico novedosa y los protagonistas Zeny Leyva e Imgard K. Bequerd lograr dar unidad a la historia con entrega profesional. Frank Ceara, completamente reconstruido de su imagen de elegante caballero de la canción tal cual lo demanda su personaje- aporta fuerza actoral e interpretativa. Luis Marcel Ricart, el director y quien hace además El viejito de los sueños, se anota el que probablemente sea el éxito más trascendente de su carreta.
