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Honrar el sacrificio

Honrar el sacrificio

El domingo pasado un poco más de 4 millones de dominicanos salieron a votar en las elecciones congresuales y presidenciales en medio de una crisis sanitaria sin precedentes. Ante la imposibilidad de habilitar un voto electrónico remoto o por correo, la Junta Central tuvo que celebrar las elecciones estableciendo un protocolo de prevención, lamentablemente, por la naturaleza del COVID-19 y las muchas cosas que no sabemos sobre este, ningún protocolo va a ser 100% seguro y mucha gente resultará infectada.

Todo el que asistió a un centro de votación a expresar su derecho democrático, así como los miles de delegados y miembros de las juntas y mesas electorales que hicieron que el proceso fuera posible, lo hizo al entero conocimiento de que se estaría exponiendo a la posibilidad de ser infectado por el virus. Si alguno tuvo dudas antes del domingo, las cifras de infectados publicadas en los días previos al certamen electoral ciertamente debieron servir de frío recordatorio.

Todos conscientes de ello, sabemos que es probable que del proceso del pasado domingo miles de personas resultaran infectadas por el coronavirus, y un poco más de dos de cada 100 personas que sean infectadas van a morir. A estas fueron las consecuencias que nos atuvimos cuando la fecha de las elecciones fueron fijadas y cuando los partidos, tanto desde el oficialismo como desde la oposición, hicieron de la respuesta sanitaria un elemento de campaña.

Qué tan efectivo haya resultado el protocolo de la JCE para la prevención de la transmisión del coronavirus queda por verse. La magnitud del sacrificio de la ciudadanía empezará a medirse dentro de dos semanas.

Todos los candidatos de las pasadas elecciones, ganadores o no, cargan no solo con la responsabilidad del deber que les ha sido delegado por los resultados del certamen, sino adicionalmente corresponder a la magnitud del sacrificio al que se sometió la ciudadanía para hacer estas elecciones posibles.

El pueblo que salió a las calles a votar merece reconocimiento por su coraje y valentía por hacer valer su voto y, más importante aún, a la democracia dominicana dentro de las circunstancias que les fueron presentadas. No es lo ideal que el ejercicio de un derecho como el voto sea bajo una amenaza real a la salud del votante por hacerlo, y aún así un pueblo valiente lo hizo. Queda de nuestros políticos hacer que ese sacrificio haya valido la pena.

Por: Orlando Gómez
orlando.gomez@gmail.com]

El Nacional

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