He seguido con sumo interés la posición dominicana en el exterior sobre el cese de la especulación por el mercado de los productos alimenticios, (indirecta recomendación al poderoso sector financiero nacional), en un planeta con capacidad no solo de alimentarse sino de nutrir a toda la galaxia sideral, pero donde más de la mitad de la población mundial se muere de hambre.
¿Qué tiene esto que ver con los Festivales de Poesía? Mucho, si quienes intentan regir el pensamiento poético nacional son altos funcionarios y relacionistas públicos precisamente de esa máxima expresión del mercado que es la banca.
En una época donde el mercado ha intentado convertirse en ideología predominante, degenerando irónicamente en una doctrina que reniega de los grilletes doctrinarios, mientras impone los suyos; maravillosa época donde la humanidad reacciona con indignación y lucha por restituir las ideas donde corresponde, en el país padecemos los resabios poéticos, a-ideológicos, de escritores que enarbolan los anacrónicos postulados del arte por el arte, o del predominio «de la forma» sobre el contenido. Y los expresan en eventos que a todos/as se nos obliga a financiar.
Por las generaciones futuras, me permito resumir algunos presupuestos poéticos de José Martí, a propósito de un ensayo denominado Defensa de la Poesía-vida, del poeta José Mármol, presidente del Festival Dominicano de Poesía, publicado el pasado sábado 15 en Areíto.
-Celebro la publicación de este ensayo y lamento que no se haya dado a conocer antes, porque pudo servir de preámbulo para una fructífera discusión sobre el quehacer poético en nuestro país, que antecediera el Festival, elevando sus aportes a algo más que lecturas de poemas, o conferencias puntuales.
-Para contribuir a lo que pudo ser ese debate, voy a utilizar los escritos de José Martí, padre del Modernismo poético en Hispanoamérica y traductor de Víctor Hugo.
2-Víctor Hugo fue el poeta por excelencia de Francia y se pronunció a favor del pueblo mexicano en los días de la invasión de Maximiliano; exaltó la memoria de Bolívar; y apoyó la guerra independentista cubana contra España. Su poemario Castigos (una feroz denuncia contra la dictadura de Napoleón III), y su activo rol en La Comuna, lo convirtieron en lo que Francia considera la encarnación de los principios más altos de la nación.
Se argumentará que eran otros tiempos, pero el humanismo es siempre el mismo y es el ser humano, hombre y mujer, la persona, que hace poesía, porque el lenguaje es reflejo de la conciencia, y esta es una construcción social. De eso escribiré en otros artículos.
