¡Las palabras mueven montañas!
Cuando los descendientes de Noé que sobrevivieron al diluvio universal y se decidieron a construir la torre de Babel, que los llevaría hasta el cielo, y que por castigo, Dios decide que desciendan de la alta edificación hablando lenguas diferentes, a las personas que les tocó el idioma Español, cargaron con una lengua que raya en la perfección.
El idioma Español o Castellano es una maquinaria que funciona como un reloj fabricado por artesanos, en donde la lógica y la excelencia van de la mano. Pero su correcto uso conlleva dilatadas horas de estudio y práctica, única manera de lograr su conocimiento.
Un ejemplo de cuán complicado es nuestro idioma está en la aplicación de los vocablos “aun” y aún”, en donde una simple tilde transforma totalmente la acepción de la palabra.
Aun (sin acento), es un monosílabo átono que nunca se acentúa y que significa incluso, siquiera, hasta. Verbigracia: No entrarás aun traigas el dinero.
Aún, es una palabra bisílaba aguda que siempre lleva acento y equivale a todavía. Muestra: Aún le estaba rogando.
¡Uffff! El español es muy difícil.
Por: Elvis Valoy elvis.valoy@gmail.com

