SANTO DOMINGO.- Un brujo que con artimañas había puesto a dos amigos a empeñar sus pertenencias para reunir más de un millón de pesos, con la promesa de entregarle 44 millones, fue enviado a cumplir tres meses de prisión preventiva en la cárcel La Victoria.
El juez José Alejandro Vargas impuso tres meses de prisión al dominico-haitiano Alfredo Ogando(El brujo), acusado de estafar a Fermín Cabrera Pozo y Apolinar Abab Abad, quienes hasta empeñaron sus ajuares para reunirle más de un millón de pesos, con la promesa de que se los multiplicaría.
El brujo se había asociado con los nombrados Balbita, y El Menor (prófugos) para mediante engaño convencer a la víctimas de que le entregaran 978 mil 447 pesos y 2 mil 477 dólares, los cuales supuestamente serían llevado a santiguar a Haití para multiplicarlos.
“Yo conocí un haitiano que vendiendo CDs y a través de él conocí al imputado. Yo tenía un tiempo que no lo veía al haitiano y últimamente lo vi muy bonito y le pregunté: “ y qué haces ahora que estás más bonito? El me dijo: que hay una persona que da los números y que a los que se sacan le cobra un 20%”, Narró Fermín Cabraral en el tribunal.
Añadió: “Entoces, yo le dije a un amigo que fuera porque yo soy cristiano y no juego y el amigo mío me dijo que lo llevara donde ese brujo, entonces cuando llegamos al lugar donde estaba el señor, que en un centro espiritista, mi amigo entró a consultarse y los esperé fuera pero le di 4 mil pesos para los números y nos dieron un papelito con unos números que salieron”.
“Al otro día fuimos y nos dijo que nuestro dinero estaba dentro de una tinaja pero que había problema porque estaba sucio de sangre y que teníamos que buscar 400 mil pesos más, sino algunos de nuestra familia iba a morir. Nos dijo que había que buscar tres vacas de 50 mil pesos para seguir limpiándonos del supuesto misterio, y yo busque 225 mil pesos y mi amigo otra cantidad y le dimos el dinero para comprar las vacas y hacer el sacrificio, expresó Cabral.
”El nos dijo que teníamos que buscar más dinero para seguir limpiándonos, y la tarjeta por la que cobro todavía la tiene un prestamista. Fuimos dos veces a Haití y entramos en una cueva donde nos dijeron que teníamos que buscar más dinero para salir vivos y le dijimos que sí”, concluyó.

