In the Fade es el tipo de películas que marcan el alma, por cuanto brillan en el camino de su artística efectividad, para transmitir su mensaje. Frente a su calidad, importan muy poco los premios y los elogios de la crítica. Es un drama que por si solo, con su proyección simple y llana, tiene el efecto de la condición inolvidable. Esa que deja una huella imborrable.
Los cinéfilos que acudieron anoche a la última tanda de las proyecciones del VIII Festival Internacional de Cine de Fine Art’s, fueron estremecidos por la fuerza dramática de la película In the Fade, un ahondar a percepción y sufrimiento de las víctimas del terrorismo neo-nazi en Alemania.
El director Fatih Akin conduce todas sus piezas, y sobre todo la actuación de Diana Krugger (que ganó Palma de Oro Mejor Actriz Protagonista en y que deja sin aliento con una escena final indescriptible.
La cinta de suspenso, nuevo lance de Akin hacia el cine socio-político, no se enseñorea en tomas posturas ideológicas, y prefiere explorar el mundo interior de una madre que pierde a su marido y su hijo producto de un acto terrorista y a quien la justicia alemana, absuelve a los evidentes responsables. In the Fade es una muestra de impecabilidad fílmica, en el respeto a los signos y recursos del lenguaje, particularmente por su manejo de su universo de sonidos, su edición, su estilismo en dirección de arte y el cuidado en los detalles.

