SANTIAGO. La fiscal de aquí, Luisa Liranzo, acompañada de una comisión de altos oficiales de la Policía se presentó ayer en la mañana al barrio San José La Mina, donde iniciaron las investigaciones relacionadas con el asesinato del joven haitiano Yefry Felizor, ultimado de varios disparos, de cuyo crimen se acusa a agentes de esa institución.
La magistrada Liranzo y los policías se percataron del reclamo de justicia de la comunidad, convencida de que Felizor era un ejemplo para el barrio y que sólo estaba dedicado a los estudios y su trabajo como pintor.
San José La Mina es un sector de clase baja, localizado en la parte Sur de la ciudad donde se acrecienta el número de haitianos establecidos allí.
La magistrada Liranzo fue al lugar del hecho, una modesta casa en la calle 20, que compartía con su madre, Roselende Gaibar, quien secundada por centeneras de sus compatriotas le reclamó que haga justicia para que los culpables paguen en la cárcel por el crimen.
En el lugar, la representante del Ministerio Público de este distrito judicial hizo el levantamiento de ciertas informaciones que, de acuerdo a lo que dio a conocer, podrían ser partes importantes del proceso de investigación que inició, prometiendo en días posteriores dar los resultados.
La comitiva tuvo la oportunidad de percatarse de la indignación colectiva que prevalece en el barrio por ese crimen, lo que evidencia que Felizor, que nació allí hace 21 años, ciertamente no merecía una muerte de esa naturaleza, justo cuando el miércoles regresaba a su casa luego de una agotadora jornada de estudio y trabajo.
Testigos aseguraron que los civiles, dirigidos supuestamente por un capitán policial de apellido González, se desmontaron de dos yipetas y lo detuvieron cerca de su casa por varios minutos.
Dijeron, además, que luego le ordenaron que corriera a lo que se negó, después de disparar tres tiros al aire volvieron a ordenarle que corriera, bajo la amenaza de recibir los disparos.

