CANGAHUA, Ecuador. AFP. El movimiento indígena de Ecuador, que en los últimos doce años participó en el derrocamiento de dos presidentes, se levantó el lunes contra el gobierno de Rafael Correa montando barricadas en las vías, mientras la fuerza pública resguardaba instalaciones estratégicas.
Los aborígenes se concentraron desde la medianoche del domingo en varios tramos de la Panamericana Norte, que conduce hacia la frontera con Colombia, en los que instalaron barreras con piedras, árboles y neumáticos encendidos para interrumpir el tráfico de vehículos. «¡Viva el paro! De aquí no nos mueven compañeros», dijo un dirigente al arengar a un grupo de aborígenes en el área andina de Cangahua, al norte de Quito, donde los manifestantes derribaron troncos a punta de machete.
El líder, quien pidió no ser identificado, dijo que «nos sentimos amenazados por la decisión del gobierno de privatizar el agua», lo cual es negado por el Ejecutivo, que más bien ha enfatizado que la propia Constitución lo prohíbe. «No se puede plantear un cierre de carreteras, eso es absolutamente ilegal», declaró a su vez el ministro de Defensa, Javier Ponce.

