A pesar de los esfuerzos e inversiones que ha hecho el Ayuntamiento del Distrito Nacional por mejorar el alumbrado público de muchas de las calles y avenidas en barrios de la capital, las zonas oscuras persisten en distintos sectores, convirtiéndose en una problema grave de seguridad ciudadana y vial.
En un recorrido realizado por un equipo de este diario se pudo contactar que a pesar de que casi todas las vías más importantes se encuentran bien iluminadas, en otras, las zonas oscuras las convierten en lugares de mucha inseguridad para peatones y conductores, por la delincuencia y posibilidad de accidentes de tránsito.
Para un conductor frenar, rebasar o reaccionar a tiempo resulta complicado cuando no se puede ver lo que hay delante, y cuando se va en un vehículo de motor la visibilidad es algo crucial para garantizar la seguridad e integridad del conductor, pasajeros y peatones.
Un peatón que camine por una calle o avenida con una iluminación deficiente, aparte de la evidente inseguridad, a causa de lo cual podría ser atracado en cualquier momento o atacado por delincuentes, corre el arriesgo de caer en un hoyo, tropezar con cualquier cosa o, en el peor de los casos, ser estropeado por un vehículo.
Básicamente, son varios los factores que originan las zonas oscuras en las vías y áreas verdes de la capital. Una de las variantes, en principio, puede ser determinado por la falta de postes del alumbrado, es decir que por una u otra razón no los hayan instalados o que éstos no tengan donde colocar las lámpara o faroles.
Otros factores son que aun con la existencia de postes de electricidad en calles y avenidas, no los hayan habilitados para la instalación de lámparas o bombillas para operar como sistema de alumbrado público.
Pero quizás el problema más común es que en una red de iluminación pública por falta de mantenimiento o algo tan sencillo como cambio de bombillas, no esté en funcionamiento. Posiblemente este sea uno de los casos más comunes.
También sucede con mucha regularidad que el robo de cable y lámparas, principalmente en parques, ocasiona que muchos de estos sitios estén sin iluminación.
Es bueno señalar que hay muchas vías céntricas y barrios que a pesar de tener un sistema de alumbrado público en funcionamiento, están en gran parte de la noche a oscuras por la tanda de apagones programados por parte de las empresas distribuidoras de electricidad en esos sectores.
EL DATO:
Doble riesgo
El problema de la oscuridad y la deficiente iluminación en calles, avenidas, carreteras y autopistas se agrava más con los vehículos de todo tipo (carros, patanas y motores) que transitan de noche sin luces o con pocas luces, por todo el país.
Un ejemplo de esto es la avenida Padre Castellanos, que en horas de la madrugada permanece en penumbra total, ya que la falta de energía eléctrica no permite que el alumbrado de los postes encienda, envolviendo toda el área en una densa oscuridad.
27 de Febrero
Transitar en horas de la noche por la avenida 27 de Febrero en dirección oeste-este, en el tramo desde la calle doctor Delgado hacia la calle París, es un paso peligroso, ya que esta área esta sin iluminación de manera permanente. Las lámparas del elevado están casi todas quemadas y la poca luz que llega al entorno proviene de los negocios del área, que muy pocos operan durante horas nocturnas.
En esta misma avenida, pero en dirección este-oeste, en el tramo desde la avenida Duarte hasta la calle Tunti Cáceres la situación es de mucho mayor peligro, pues la oscuridad es casi total y solo se disipa un poco con la luz de los vehículos que pasan por ese tramo.
La situación no es nada diferente cuando se toma el elevado después de salir del puente Juan Bosch rumbo al centro de la ciudad. Casi ninguno de los postes del alumbrado tiene su bombilla en servicio, por lo cual es un riesgo para los conductores que tomen el viaducto.
Puente Juan Bosch
El distribuidor de tráfico del puente Juan Bosch, en su salida este-oeste, presenta un cuadro peligroso en horas de la noche, ya que al no estar habilitado el alumbrado público, la visibilidad para los conductores se vuelve casi nula, y debe ser auxiliado por los destellos de las luces de los otros vehículos.
Av. Reyes Católicos
Esta corta avenida, aun no siendo una vía tan importante y céntrica, juega un papel de primer orden, ya que es un acceso directo al Parque Zoológico Nacional, y conecta a Cristo Rey y Arroyo Hondo con la avenida Máximo Gómez. Sin embargo, está iluminada solo en algunos tramos.
Transitar por ella durante la noche posiblemente representa una de las tareas más riesgosas, tanto por los vecindarios circundantes, cuyos residentes cruzan la vía a cada momento, como por la falta de iluminación en casi toda la vía, y muy especialmente en el tramo del desvió al zoológico y el distribuidor de tráfico de la avenida Máximo Gómez, en donde la oscuridad es densa.
Gascue
En el exclusivo sector de Gascue, a pesar de su cercanía con el Palacio Nacional, y aunque casi todas sus calles están con bombillas tipo Led, una que otras de sus vías hay oscuridad parcial. Dos ejemplos notorios son el de la calle Manuel de Jesús Galván en su esquina con la Cesar Nicolás Penson, donde una tiniebla cubre esta intersección.
Otro caso es la calle Moisés García, lateral al Palacio Nacional, que desde la Doctor Delgado hasta la Rosa Duarte, está prácticamente a oscuras. Lo mismo ocurre en la calle Caonabo, en el tramo de las calles Pedro A. Lluberes y Federico Henríquez y Carvajal, en donde la oscuridad es tal, que más bien parece el paraje de un campo olvidado, transformando una zona céntrica, segura y residencial, en un lugar peligroso en las noches.
Parque Mauricio Báez
Por varios años, el parque Mauricio Báez, ubicado entre las avenidas Leopoldo Navarro, John F. Kennedy y San Martín, se ha vuelto, como se dice popularmente en estos casos, la boca de un lobo, por estar sumido desde que se oculta el sol en una de las áreas menos iluminadas de la ciudad capital.
Nadie se arriesga a sentarse un momento en horas de la noche en un banco de este parque, por la oscuridad. Y los peatones lo cruzan lo hacen a toda prisa para evitar ser presa de los malhechores que aprovechan la complicidad de la oscuridad para atacar y cometer sus fechorías.
Esta opacidad es producida por la falta de más de 120 lámparas que estaban colocadas sobre 60 postes del alumbrado público hace aproximadamente cinco años, y que fueron robadas por la falta de vigilancia municipal y policial.
Origen alumbrado
Desde tiempo muy remoto, el hombre utilizaba cera de abeja, aceite de pescado y otras sustancias naturales o químicas para alimentar las llamas que producían las lámparas y hacer más permanente la luz que iluminaba los entornos.
Según Franklin Franco, en un trabajo publicado en el diario Hoy en fecha 13 agosto del 2008, durante la época colonial (1500-1844) Santo Domingo no tenía alumbrado público, servicio que ya disfrutaban a partir del siglo XVIII muchas grandes ciudades importantes de Europa.
El doctor Manuel Mañón Arredondo, otro historiador dominicano, en su ensayo: Crónica de la Ciudad Primada, (Listín Diario, marzo 20, 1982), cita que en la Ciudad Colonial el alumbrado público se inició en 1859.
Explica el catedrático que solo en algunas casas comerciales, donde sus propietarios utilizaban durante algunas horas de la noche las lámparas, había iluminación, es decir, la ciudad carecía de alumbrado público. Se deduce entonces que la ciudad de Santo Domingo durante esa época solo disponía de un alumbrado público ocasional.
Los faroles, que sólo los tenían las iglesias principales, el Palacio Consistorial, el del Gobernador y el parque Parque Colón, que para ese entonces estaba situado casi en el centro de la Ciudad Colonial. solo eran encendidos en ocasiones especiales.
Quince años después de la independencia, en el 1859, reconociendo la importancia de una ciudad iluminada, el Ayuntamiento de Santo Domingo promulgó la primera ordenanza para el alumbrado público.
En tal sentido, se hizo obligatorio que todo establecimiento público, religioso, comercial o privado, o residencia particular, colocara en su frente un farol para el alumbrado de su entorno.
Iluminación
La Alcaldía del Distrito Nacional ha implementado con éxito durante esta gestión el proyecto “Santo Domingo Iluminado”, mediante este plan ha logrado dotar de un sistema de alumbrado público muchos de los hogares, comercios, calles, avenidas y parques de sectores como el Ensanche La Fe, Ensanche Kennedy y Cristo Rey, entre otros sectores.
El Malecón de Santo Domingo (avenida George Washington) está iluminado en las áreas remozadas e intervenidas por el Ayuntamiento.
Sin embargo, casi todas las áreas no intervenidas por el cabildo en la zona del malecón de la avenida 30 de Mayo, permanecen en oscuridad pavorosa.


