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Interés de Balaguer  por la construcción

Interés de Balaguer  por la construcción

El doctor Joaquín Balaguer,  quien ocupaba la Presidencia de la República al ser decapitada la dictadura la noche del 30 de mayo de 1961, instruyó a ingenieros oficiales a iniciar los estudios para construir en los terrenos del antiguo aeropuerto internacional General Andrews un parque parecido al Central Park, de la ciudad de Nueva York.

Asimismo –y a pesar de que era un mandatario con poder mediatizado- proyectó a mediados de junio de 1961 una serie de  trabajos que tendrían enorme repercusión en la fisonomía urbana de la entonces pequeña capital dominicana.  

El ingeniero Rafael Tomás Hernández, testigo de esos hechos, hizo la revelación en la mesa redonda “Historias de Joaquín Balaguer”, celebrada en el foro Pedro Mir, de Librería Cuesta, en ocasión del 104 aniversario del natalicio del extinto estadista y literato.

La actividad, ideada y organizada por el periodista José Pimentel Muñoz, contó con los auspicios de la Fundación Joaquín Balaguer, Inc. y la asistencia de decenas de personas.

Los expositores formales, además de Hernández, fueron los señores Fernando Infante, Vinicio Mota y Jorge Tena Reyes, quienes desde distintas posiciones de segundo nivel estuvieron ligados a Balaguer a partir de 1966. 

 Hernández, quien en los gobiernos de Balaguer a partir de 1966 fue uno de los principales constructores y supervisores de obras gubernamentales, contó que al momento de la muerte de Trujillo el 30 de mayo de 1961,  él se desempeñaba como encargado de la oficina de Planificación del Ayuntamiento del Distrito Nacional, que entonces carecía de autonomía y tenía una dependencia muy estrecha del Palacio Nacional.

Un Central Park

Observó que por vía del síndico, Pedro Adolfo Cambiaso Lluberes, el Presidente Balaguer lo llamó a su despacho y le dijo: “mire, yo quiero hacer  en el aeropuerto General Andrews, algo así como el Central Park de Nueva York”. En ese momento, mediados de junio de 1961, los terrenos del General Andrews  (prácticamente en el centro de la Santo Domingo de hoy) estaban baldíos por el traslado a Cabo Caucedo, en 1959, del aeropuerto internacional.

“Entonces yo le respondí: mire señor Presidente, de entrada le voy a decir  que el ingeniero que usted  tiene enfrente solo ha visto el parque Independencia de la capital y el Duarte de Santiago, que tienen 10 mil metros.

Ese aeropuerto tiene más de un millón de metros. Así que yo no soy el hombre que le va a hacer eso”, añadió.

Balaguer entonces “se murió de la risa” y prontamente le dijo en forma categórica: “preparen un viaje para que vayan a México a ver el bosque de Chapultepec y vayan a Washington, que es una ciudad planificada”.

Es que, según él, Balaguer “quería entrar de una vez  a movilizar lo que era Guachupita, el área de la incineradora que estaba ahí, y también  quería prolongar la avenida Máximo Gómez, que concluía frente a la hoy universidad Apec, donde estaba la residencia de doña Julia Molina, madre de Trujillo.

Hernández no veía problemas en lo de Guachupita ni en lo de la Máximo Gómez. En cuanto a lo primero, había preparado una tesis con un estudiante -y tenía todos los planos- acerca de la reorganización de todo el territorio desde el puente Duarte hasta lo que es hoy el puente de la 17.

El Nacional

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