Cada libro es un temblor y un abatimiento. Un gozo. ¡Y un sufrir las esencias y los instantes! Tras cada libro, perece una esperanza y nace una derrota. Un libro es un arrobamiento y una exaltación del ser y su periferia.
Todo libro es una ilusión y un desvanecimiento.
Con cada libro damos parte de nuestras vísceras y tras cada uno deslizamos sin remedio nuestras incertidumbres.
Todo libro es una duda expuesta y una desvelada asechanza. Un libro es un fuego en delirio que se desplaza vital. Cada página que lo compone está herida de pasión y desencanto.
Todo libro es una temible infidencia; puesto que con cada uno pretendemos reflejar las tantas muertes que estructuran nuestro imaginario cotidiano.
Me gusta esa idea de esculpir desnudo, cada uno de los días que dan cuerpo y melodía a sus baldosas irreprochables.
Todo libro es una celebración funesta. Una eclosión del tiempo interior al desamparo. ¡La sombra de todo libro es el desenfado de quien lo revela en su desconsuelo!
*******
La palabra es el arca encendida de la idea. La idea es la feria donde el espíritu hace causa común con la razón. La razón es la historia de la pasión con que el libro justifica a su autor, a través de su inolvidable demarcación de infinito.
*******
Hablar sobre la tapa infame de los libros, o sobre el residuo humano apertrechado en sus elementos. Situar la pérdida como llano y horizonte. Nombrar hallazgo a la premura de los más jóvenes estremecimientos. Amodorrarse en la bondad envés y flama de un espíritu anónimo-, bajo el secreto regocijo de un delirio iconoclasta; persecutor de la pereza y los desvanecimientos, tras la falsía de una paz de estruendos interiores, construidos en un decir y día apócrifos, como las espaldas polvorientas de los cadáveres cantores Oficio de lector.
*******
¿Cuál es el destino de una sociedad que a diario atenta contra los símbolos de su sensibilidad, postulándolos como únicos viajantes hacia el ostracismo del olvido? ¿Qué puede esperar un mundo de saberes sin fronteras, de un colectivo no pensante trastabillante-, que no se reconoce en sus antiguas heridas, y que sólo aúlla falsos augurios, frente al ahogo de sus miasmas reales; enajenadas por las sombras que habrían de componer, las vigas de su necesaria resistencia?

