VILLA ALTAGRACIA. El jefe de la Policía afirmó que sin seguridad no hay desarrollo, aspecto que consideró eje para el desarrollo de las comunidades, por lo que exhortó a sus subalternos cumplir con su deber como agentes de garantizar el orden y la seguridad.
Al hablar durante el acto de entrega de las llaves del cuartel policial, remodelado por el Consejo Estatal del Azúcar, el mayor general José Armando Polanco Gómez defendió el Plan de Seguridad democrática implementado por esa institución desde el año 2005.
Aseguró que la Policía ha jugado un rol importante en contra de la delincuencia y el narcotráfico. Sostuvo que es un compromiso de la Policía sostener la seguridad y la paz.
Asimismo, puso en mano del comandante policial de la Sexta Compañía, coronel Ramón Ignacio González Reynoso, la obligación de atender los reclamos de esta población, asegurándoles la tranquilidad y la paz ciudadana, y solicitó de los representantes locales exigir el cumplimiento de esos reclamos.
El cura párroco Guillermo Sierra, de la iglesia Nuestra Señora de la Altagracia, pidió al jefe de la policía mayor atención a la prevención del crimen y la delincuencia en todo el país y dijo no entender cómo esta población es arropada por la delincuencia y el desorden a la vista de todas las autoridades, llámese Policía, Fiscalía y Medio Ambiente.
Asimismo, denunció que a pocos metros del cuartel policial, el parque municipal que debe ser un lugar de recreo y esparcimiento, se ha convertido en zona de tolerancia y constituido en un polígono de tiro, con la modalidad que se mezclan menores y adultos en el consumo de bebidas alcohólicas.
Asimismo, denunció que la gente no puede descansar porque los propietarios de negocios entorpecen la paz ciudadana colocando música a altos volúmenes sin importarles la hora del día o de la noche y colocando bocinas potentes para que la escuche toda la población.
Agregó, que esa situación está provocando que los enfermos y ancianos tengan que morir antes de la hora por el desasosiego que le provocan los ruidos, ocasionados por un pequeño grupo que no le importa la salud ni el bienestar de los humanos.
El sacerdote aprovechó la presencia del ministro de las Fuerzas Armadas, teniente general Joaquín Virgilio Pérez Félix, para decirle al jefe de la Policía que todo parece indicar que esos comerciantes actúan con la anuencia de agentes policiales, hasta el extremo de que uno de esos negocios es administrado por un policía de ese destacamento.

