Por Domingo Batista
domingo30dias@hotmail.com.-
Hoy, precisamente hoy, a las tres y treinta y cinco minutos de la tarde, iniciaste el inesperado viaje que emprendiste sin avisarnos.
Saliste a ese periplo sin compañía alguna; yéndote sin siquiera portar aquéllos utensilios con los que solías andar, a fin de perennizar tus experiencias vividas y transmitirlas a través de tus muy gustados y famosos relatos “Yo estaba allí”.
Teórico, sé que sabes de la tristeza que ha embargado a millares de buenos dominicanos desde que te fuiste a ese viaje del no retorno.
También sé que –en estos últimos 30 días- has gozado un mundo dejando adivinanzas o pistas con la finalidad de que podamos encontrar el lugar en donde estás, tal como magistralmente lo hacías en una de las secciones del programa “Santo Domingo Vive”, en el canal 33.
Jimmy, no te lo mando a decir con nadie, hiciste mal al salir a ese desconocido viaje sin pedir las respectivas autorizaciones del conjunto de contertulios, como era tu costumbre hacerlo.
Quiero recordarte que me fustigaste bastante cuando –por causas del Corona Virus, el ACV y la Diabetes- intenté irme al mundo etéreo sin buscar los consabidos permisos del grupo.
No entiendo el por qué pudiste irte sin despedirte de todos nosotros.
Sin embargo, nuestros enojos los hemos olvidado porque confiamos en que, un día cualquiera e inesperado, volverás sonriente a contarnos de tus experiencias adquiridas en ese mundo donde habitan los seres honestos, bondadosos y justos, tal como eres y seguirás siendo eternamente.
Al arribar a nuestros primeros 30 días sin tu presencia, todos nos inclinamos reverentes para testimoniar nuestra eterna admiración y respeto a tu inolvidable figura.
Allá o aquí, sé que todos nos vamos a reunir.
Jimmy, como un gran mesías, tú volverás triunfante.
Te estaremos esperando.

