POR: Oquendo Medina
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En mayo de 1973, el doctor José Francisco Peña Gómez hizo publica su renuncia (por segunda vez) como secretario general del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), ante las contradicciones antagónicas que sostenía con el profesor Juan Bosch, quien era el presidente de esa organización política.
Consciente de lo que estaba escribiendo, manifestó que era “un discípulo del maestro Juan Bosch, pero un discípulo que, a diferencia del peón político que sólo ejecuta órdenes, tiene ideas propias, a veces diferentes a las de su maestro, como ha sucedido durante los últimos tres meses, pero esas discrepancias jamás me han llevado a sustentar la absurda idea que me atribuyeron personas desaprensivas, de que el discípulo pretende haber alcanzado el rango del maestro y trata de usurpar su cátedra iluminante.”
Sin embargo, lo cierto fue que la incompatibilidad entre ellos, en lo referente hacia cuál sería el camino correcto para que el PRD dirigiera sus pasos, partiendo del momento político nacional e internacional, en lugar de perder fuerza lo que hizo fue encaminarse con la intensidad de un huracán hacia una ruptura que terminaría convirtiéndose irreconciliable con el tiempo.
El hecho es que para finales de 1973, las relaciones entre ellos se hacían insoportables. De manera que Bosch, bajo el entendido de que realmente ya era insostenible su presencia en el PRD, tomó la decisión irrevocable de abandonar las filas del partido que había formado en el exilio, puesto que tanto el doctor Peña Gómez como algunos miembros del Comité Ejecutivo Nacional, planteaban posiciones contrarias a las presentadas por el líder.
Las consecuencias derivadas de su partida no se hicieron esperar. Eso provocó que la fuerza liberal que hacía vida dentro del PRD se dividiera en dos bandos: uno dirigido por Bosch, quien recién había creado el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), partidario de lo nuevo y de un acercamiento a la izquierda liberal dominicana; y el otro capitaneado por su discípulo el doctor Peña Gómez, defensor de lo viejo y representant

