En los países de democracia sólida como Estados Unidos, donde ni el presidente ni el congreso juntos, tienen la autoridad o el derecho de alterar el marco constitucional, sin la autorización de una gran parte de los estados, se crea un muro de contención judicial, que a futuro sirve para la misma protección de la nación.
Uno de los hechos más palpables de la solidez de la democracia estadounidense, aquella que deslumbró a Alexis de Tocqueville, es que ha sabido respetar, incluso ‘’ la constitución no escrita’’, aquella que proviene del ejemplo democrático de sus padres fundadores.
Se recuerda el hecho, que George Washington en su Discurso de Despedida de 1796, se negó rotundamente a seguir al frente del Estado por un tercer periodo y desde ese momento, se estableció de una manera no escrita, pero sagrada, que dos periodos eran suficientes para conservar la paz en la naciente nación.
Solamente las circunstancias históricas, obligaron a Franklin Delano Roosevelt a permanecer desde 1933 a 1945 para salvar el sistema capitalista de los efectos del Crack de 1929 y luego detener la locura de Hitler en alianza con Stalin y la Unión Soviética.
Ahora que todas las encuestas indican posibilidades reales de que el presidente Luis Abinader pueda repetir en el cargo, se crea un escenario paradójicamente peligroso, pues históricamente, algunos de nuestros presidentes, han confundido el respaldo otorgado por su pueblo y se tornan vanidosos, soberbios y se olvidan de proteger nuestro patrimonio público.
El último período de cualquier presidente, siempre será tentador para los funcionarios públicos.
La lucha a favor de los pobres, inicia con el combate a la corrupción en todos los estamentos. Tengo honda y válida preocupación, pues el presidente Abinader, correctamente, ha invertido miles y miles de millones en los deportes olímpicos y federados, pero nunca ha dicho ni un ‘’pío’’ con relación a las denuncias de irregularidades en algunas federaciones deportivas y el mismo Comité Olímpico Dominicano. ¿Son las instituciones olímpicas ‘’vacas sagradas» en el gobierno del presidente Luis Abinader?.
Por: Ramón Rodríguez
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