Las becas en el exterior son una buena oportunidad para jóvenes profesionales completar su proceso de formación. Pero en su otorgamiento no ha imperado la justicia.
Estudiantes cuyos padres pueden costear los estudios se cuentan entre los favorecidos. También se han denunciado casos de becados que desempeñaban cargos en el servicio exterior, sin que sean todas las irregularidades que han maleado el programa.
Ahora, en un acto de justicia, digno de exaltarse, el ministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, Franklin García Fermín, ha decidido que hijos de funcionarios, altos ejecutivos ni empresarios disfrutarán de becas para estudiar en el exterior.
El programa, lo mismo que los bonos en las universidades, será focalizado hacia los profesionales que lo necesiten. Hacía falta que un programa tan importante se reglamentara.