WASHINGTON, 21 Feb 2013 (AFP) – La justicia estadounidense acusó este jueves a los dueños y a dos empleados de la que fue la mayor compañía procesadora de maní del país por el brote de salmonela de 2008-2009, que causó la muerte de nueve personas y cientos de envenenados.
El Departamento de Justicia presentó cargos contra Stewart y Michael Parnell, quienes presidían la empresa Peanut Corporation of America (PCA), ahora en quiebra, y a dos exempleados por distribuir intencionadamente productos a base de maní contaminados con salmonela.
Además, se los acusa de obstruir la investigación oficial que se inició cuando surgió el brote de la enfermedad.
La justicia informó que los Parnell y el ex jefe de la planta de PCA en Georgia Samuel Lightsey durante años escondieron a los consumidores el hecho de que sus productos a base de maní, usados como ingrediente en muchas comidas populares, estaban contaminados con salmonela.
Esta bacteria puede causar calambres severos y diarrea, y en casos extremos puede conducir a la muerte.
El Departamento de Justicia señaló que la empresa fabricaba resultados falsos de las inspecciones de seguridad alimentaria, para demostrar a los clientes que sus productos eran seguros, mientras que las inspecciones habían demostrado la presencia de salmonela, o incluso cuando no había existido ninguna inspección.
Según la justicia, la empresa incluso trató de ocultar la presencia de salmonela en sus productos cuando ya se había descubierto que era el maní lo que había causado el brote.
La acusación divulgada este jueves incluye cargos de violación de las leyes estadounidenses sobre seguridad alimentaria, obstrucción de la justicia, y fraude electrónico y de correspondencia. Un cuarto empleado de PCA, Mary Wilkerson, fue acusado por obstrucción de la justicia.
El Departamento dijo que las usinas de la empresa tenían una historia de condiciones antihigiénicas crónicas, que provocaron la presencia frecuente de salmonela.
«El Departamento de Justicia no dudará en perseguir a cualquier persona cuyas conductas criminales pongan en riesgo la seguridad de los estadounidenses que no han hecho otra cosa que comer un sándwich con mermelada y mantequilla de maní», declaró el subsecretario del fiscal general de Estados Unidos, Stuart Delery.
PCA se declaró en bancarrota durante los meses siguientes al brote de salmonela, tras haber sido forzada a cerrar sus plantas.

