Es posible que las protestas que se escenifican en todo el territorio nacional, en contra de la reforma tributaria, provocada por un agujero que el FMI estima en más de 200 mil millones de pesos, afecten el sosiego del doctor Leonel Fernández.
Pero más que las protestas, me luce que el retiro del Poder Ejecutivo más el susto dado por Guillermo Moreno, ha ocasionado depresión y ansiedad al exmandatario. Leonel muestra un rostro de duelo, mayor al que podría exhibir una persona que ha perdido a un ser querido.
Y esas personas que lo visitan, más que solidarizarse con su caso, expresan una especie de pésame. El primero en hacerlo fue el peregrino, seguido de un grupito de revolucionarios en retiro, que desde hace algún tiempo están en búsqueda.
También un puñado de intelectuales, designados por Leonel y que se mantienen en la nómina pública, expresó su sentida condolencia al antiguo jefe de Estado. Como si fuese una canción bien ensayada, todos los visitantes, aunque con diferentes palabras, expresan más o menos lo mismo: Calumnias de esos amargados, envidiosos, delincuentes.
El último en visitarlo fue Alvarito Arvelo, quien destacó las cualidades intelectuales y de gran estadista del doctor Leonel Fernández. Todos conocemos a Alvarito, lo que habría que ver es si sus palabras subirían el ánimo del hombre que todavía sueña siendo presidente. ¡Nada!
Lo único que sanaría la ansiedad de Leonel es su regreso a la Presidencia, pero dudo que llegue al 2016, por lo que procede una reunión urgente del Comité Político, reformar la Constitución y adelantar las elecciones. Con esa JCE y ese TSE Leonel ganaría fácil y así evitamos perder a esa gran reserva moral.

