Según especialistas en la frontera dominico-haitiana, en 1907 los norteamericanos trazaron un plano de la frontera que le otorgaba a Haití 317,000 tareas de territorio dominicano. El paraje se llamaba LA MIEL y de esa miel apenas nos quedamos con un cuarto de territorio y Haití con las restantes tres cuartas partes.
Los especialistas especulan que ya desde entonces Norteamérica sabía que en la Hispaniola se encuentra la mina de oro más grande del continente, y quizás del mundo, situada precisamente en las 317,000 tareas que hoy controla Haití. La Barrick se instaló en la cuarta parte que nos queda, y se prepara para su gran inversión en la hermana nación, víctima de la mayor desestabilización de su Estado en su historia y por ende en pésima condición para negociar un buen convenio.
Por eso me preocupe con la visita del Canciller del Canadá, justamente un ano después de la de Aznar, quien, junto con Bush Padre e hijo, el ex/presidente Uribe, el ex/primer ministro de Canadá Brian Mulroney, se reunieron con el ex/presidente Fernández en la Serenísima, casa del presidente de la Barrick, Cisneros, según lo describe el Diputado y periodista argentino Miguel Bonasso en su libro: El mal: El modelo K y la Barrick Gold, AMOS Y SERVIDORES EN EL SAQUEO DE LA ARGENTINA.
Para asegurar su increíble tajada de este negocio, la Barrick contrato a un experto en contrainsurgencia, con experiencia en cada país donde Estados Unidos tiene un interés álgido, Cuba y Chile entre ellos. Aclaro que Manuel Rocha no es norteamericano, es colombiano y cuando le conocimos era de izquierda, aunque no sabemos si ya trabajaba para la CIA o fue reclutado después por un profesor, con buen ojo para detectar a los herederos de Santander en este siglo. Santander, les recuerdo, fue el más tenaz enemigo de Bolívar, el que junto con USA boicoteo la primera reunión de los recién libertados países del continente, y el mas detestado por Manuelita Sáenz, la libertadora del libertador, quien le puso a uno de su perros el nombre del general colombiano.
Es necesario que nuestro presidente se documente muy bien sobre el historial de la Barrick y el de sus ejecutivos, para que no de un paso atrás en su decisión de revisar un contrato donde según la prensa el país obtiene apenas tres dólares de cada cien.
Entendemos que los Estados Unidos tiene una deuda externa increíble, que su economía esta hipotecada, pero no es culpa de nosotros que ese país malgaste sus recursos en guerras interminables y en la protección de la superriqueza de su oligarquía.
Nosotros necesitamos nuestro oro, ciertamente para hacer lo que nunca se ha hecho.

