SANTIAGO. Las carteras han sido durante décadas, un símbolo que ha caracterizado el sexo femenino, pero también se han convertido en el artefacto generador de múltiples interrogantes en la mente de muchos.
Hay quienes se preguntan, cómo puede haber tanto en la cartera de una mujer.
Y es que en un bolso relativamente pequeño se encuentra de todo, de ahí se extrae el set de maquillajes, la peineta, el celular, las llaves, agendas, productos alimenticios e incluso ropa y zapatos en el mayor de los casos.
Introducir los más diversos artículos en la cartera, es una tentación y una necesidad para las mujeres, por tal razón los bolsos pequeños han sido sustituidos por otros más grandes en los que se pueda introducir mayor cantidad de mecancías.
Esto se ha convertido en un punto a favor de aquellos que se dedican a hurtar en las calles, así ya no necesitan hacer gran esfuerzo para robar diferentes artículos al mismo tiempo.
Arrebatar carteras o bolsos, y en especial las grandes, se ha hecho común.
En la antigüedad, las carteras se caracterizaban por sus líneas redondeadas, y en su versión más primitiva sirvieron para que los mensajeros y peregrinos llevaran documentos. Su cierre estaba pensado para no tentar a los ladrones: consistía en un afilado puñal o un cuchillo atravesado.
El caso
En Santiago, Carmen de Tolentino y su esposo Raúl Tolentino, son de las personas que se dedican a vender carteras, aunque ella no las usa.
Hace un año, Carmen y su esposo decidieron poner un negocio en los Jardines Metropolitanos, para comercializar este producto.
Carmen afirma que en sus principios la mayor demanda eran las carteras medianas y grandes, pero que ahora las mujeres sólo quieren las grandes.
Las pequeñas ni las traigo al negocio, porque no aparece quien las compre, nos dice.
El señor Tolentino observa que las personas que llegan a la tienda al mirar los bolsos preguntan: ¿No tienen más grandes?. Esta frase ya es común, afirma.
Aunque parezca contradictorio, Carmen vende las carteras, pero rara vez las usa, esto según contó se debe a que hace tres años fue asaltada por un menor quien le arrebató el bolso en el que tenía de todo.
No me robaron una cartera, me robaron mi identidad, dinero, ropa, celulares, llaves y otros artículos que tenía ahí dentro.
Sostiene que aunque el bolso que llevaba ese día era espacioso, no se puede comparar con los bolsos gigantes de hoy en día.
Las carteras
Surgieron como una alternativa de los bolsillos. Los antiguos monumentos de Grecia y Roma demuestran que los primeros bolsos para guardar objetos se originaron en esos pueblos.
Las pequeñas ni las traigo, porque no aparece quien las compre.
Carmen de Tolentino
Comerciante
Van y al mirar los bolsos preguntan: ¿No tienen más grandes?
Raúl Tolentino
Comerciante

