SANTIAGO.- Casos de personas envejecientes en condiciones de pobreza, indigencia, desempleo, sin seguro médico y sin una pensión para sobrevivir se encuentran muchos en el país.
Al parecer aquellos que atravesaron la edad de los setenta se encuentran en la página de los olvidados. Su edad, 73 años, su pelo teñido por las canas de la vejez y una mirada que denota el cansancio y el trabajo al que ha tenido que enfrentarse por cincuenta años y al que todavía se dedica para comprarme el cafecito y una que otra cosita.
Se trata de doña Chucha, alegre personaje Villa Jagua, madre de unos, abuela de otros, pero amiga de todos y que diariamente está en pie antes de las ocho de la mañana para ablandar las habichuelas que se pasean por la mayoría de las casas de este barrio donde hay quienes hasta disfrutan más de la conversación con mama Chucha como algunos le llaman, que de las habichuelas que vende.
En un puestecito en la acera de la calle Primera de Villa Jagua se encuentra la alegre vendedora de habichuelas blanditas. ¿Horario?: desde las ocho de la mañana hasta que vende el último granito.
Desde tempranas horas de la mañana prepara las habichuelas en un anafe de la humilde casa donde vive. Un puesto que es visitado por adultos y niños, hombres y mujeres, jóvenes y no tan jóvenes y es que la señora se ha convertido en un ejemplo para los comunitarios.
Aunque tiene más de cincuenta años que se dedica a este oficio para sobrevivir no sé cuanto me gano cada día en las ventas de las habichuelas, pero no es mucho, saco lo del café y algo para comer, pago las habichuelas que compro y es poco o nada lo que me queda, expresó.
Sin embargo, en ningún momento dijo que dejaría el trabajo aunque algunos piensan que una señora como ella debería estar en su casa tranquila, disfrutando su vejez y recibiendo una pensión del Estado.
Así lo expresó Dennis Marte, su vecina y admiradora y quien además dijo que Doña Chucha es un ejemplo de lucha y trabajo y de que cuando se quiere, la edad no es un obstáculo.
Más de un vecino de la más popular del barrio manifestó su preocupación por la condición en que vive la señora a sus 73 años de edad. En una humilde vivienda y en un segundo nivel, con tablas al borde del colapso y con una escalera en igual estado vive Eligia Altagracia Santos, a quienes sus vecinos sólo conocen con el apodo de doña Chucha. Cuidado si te caes, esa tabla está mala, cuidado con la mecedora, esa no sirve, son las frases que saca del cajón cuando recibe alguna visita allá en el alto, como dice Chucha refiriéndose a la casa donde vive.
Allí, la condición de las tablas y de los artículos que se alcanzan a ver delatan el tiempo que tiene la señora topándose de frente con la dura realidad que le ha tocado vivir y tratando de sobrevivir el día a día que se ha convertido en un reto para la madre de los que viven en el barrio Villa Jagua donde encontrar a doña Chucha si que es tarea fácil.
UN APUNTE
Indigencia
Según el experto en seguridad social Fulgencio Severino, más de 800 mil ancianos mayores de 60 años, el 8.6 % de la población, viven en condiciones de pobreza, indigencia, desempleo, sin seguro médico y sin pensiones en República Dominicana. De igual modo, dijo que deberían estar protegidos por la Ley 87-01, que establece, además del seguro de salud, los envejecientes deben contar con una pensión subsidiada equivalente al 60% del salario mínimo del sector público, lo que equivale a unos 3000 pesos al mes.
