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La gloriosa revolución… dominicana

La gloriosa revolución… dominicana

El líder cubano Fidel Castro, en una entrevista concedida el año pasado a Jeffrey Goldberg, corresponsal de la revista americana “The Atlantic”, afirmó que el modelo económico cubano no funciona “ni para ellos”. Es decir que después de casi 52 años de mandato, aceptó que su ideología comunista de desarrollo que la “revolución” impuso al pueblo cubano después del derrocamiento de Fulgencio Batista, es un fracaso total.

Considero que las palabras del dictador comunista están demás, dada las condiciones paupérrimas actuales del vecino país, que se está cayendo a pedazos. La “gloriosa revolución” de Cuba le ha obsequiado al pueblo cubano 52 años de miseria, desasosiego, represión inverosímil, muertes incalculables, una involución prácticamente irreversible, y un despilfarro de todo el capital y los bienes del país. Las únicas empresas productivas son aquellas que fueron entregadas o empeñadas al capital inversionista extranjero. Esta es una prueba fehaciente más del gran fracaso del sistema revolucionario después de la caída de Rusia, y todos los países de la “cortina de hierro” en Europa.

Nos parece oportuno citar una pequeña reseña del discurso pronunciado por el Comandante Castro en la concentración popular de Guantánamo, el día 3 de febrero de 1959, al dar inicio a su gobierno “democrático”.

 

”La Revolución democrática que ha llegado al poder, es la Revolución cuya característica tiene que ser necesariamente la interpretación de los deseos, de los anhelos de la mayoría del pueblo. La Revolución ha llegado al poder no para que mande un grupo de hombres, sino para que mande el pueblo. El pueblo es el que está gobernando.”

 

Tomando en cuenta estas afirmaciones, debemos también analizar los preceptos adoptados por el Movimiento 14 de junio que representa íntegramente la ideología política de esta organización y de los expedicionarios del 14 de Junio del 1959:

a) Derrocar por todos los medios a su alcance el régimen de opresión y sangre establecido en la República Dominicana por Rafael L. Trujillo desde el año 1930.

 

b) Establecer un gobierno provisional democrático revolucionario que en un período de dos años ponga en marcha el Programa de la revolución y cree las condiciones necesarias para que el pueblo dominicano pueda ejercer libremente sus derechos políticos y sociales.

 

c) Convocar dentro de un término prudencial una Asamblea Constituyente, elegida por medio del sufragio universal, directo y secreto, encargada de elaborar la nueva Constitución de la República, con sujeción a los principios que rigen la concepción de la organización democrática del Estado, e inspirada en los postulados de la justicia económica y social.

 

d) Derogar toda la legislación antidemocrática de la tiranía.

 

Estos preceptos “revolucionarios” son evidentes en todo el contenido “democrático”  de su doctrina y es axiomático afirmar que este movimiento revolucionario también emanó directamente de las enseñanzas marxistas leninistas en las que se apoya Fidel Castro y su gobierno “democrático” de 52 años. Queda claro que la invasión del 14 de Junio fue apoyada, alentada y provocada por el gobierno de Fidel Castro que, igual que los invasores y los integrantes del Movimiento 14 de Junio, buscaban derrocar el gobierno de Trujillo para instalar un gobierno comunista en nuestra patria dominicana.

Agradecemos el ahínco y la firmeza del Generalísimo Trujillo y sus distinguidas Fuerzas Armadas que se opusieron y defendieron a nuestra República Dominicana cabalmente de estos invasores comunistas. A los 52 años de este gran acontecimiento, podemos apreciar que ni el líder cubano que le impuso la despreciable revolución a la isla de Cuba cree en su fracasada doctrina. Debemos abogar para llevar a cabo una investigación sensata y desapasionada sobre este movimiento y el daño tan nefasto que procuraban ocasionarle a nuestra tierra quisqueyana.

Estamos de acuerdo en que debemos reconocer la valentía de estos hombres y mujeres que lucharon con firmeza para defender sus ideales. Cada uno de ellos merece nuestro respeto por asumir el riesgo de enfrentarse al gobierno del generalísimo Rafael Leónidas Trujillo Molina. Sin embargo, debemos ser justos en nuestras aseveraciones y reconocer también sus principios y las intenciones de este grupo adverso, que llegó al país dispuesto a imponer su voluntad a sangre y fuego. A su llegada al país impusieron el desorden, el maltrato y la muerte con fines de lograr su cometido.

Al aproximarse la conmemoración de 53 años de gobierno revolucionario en Cuba… ¿también podríamos denominar a Fidel Castro como un héroe nacional cubano?

www.fundaciontrujillo.org

 

El Nacional

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