Opinión

La isla es única e indivisible

La isla es única e indivisible

Ernesto Guerrero
Guerrerocamiloe@gmail.com

 

Los haitianos nunca ocuparon la Republica Dominicana, lo que había de este lado de la isla cuando fueron llamados a intervenir, era una colonia española, abandonada a su suerte y en donde todavía prevalecía la esclavitud, por el contrario España ocupó la Republica Dominicana hasta la Restauración y Estados Unidos nos han ocupado dos veces en este siglo.

Dessalines en su lucha contra franceses y españoles penetró de este lado de la isla saqueó algunas ciudades, quemó las iglesias e hizo ahorcar a varios sacerdotes católicos. Recordemos que la iglesia era pro monarquía y como tal siempre se opuso a la independencia de los pueblos americanos.

Los haitianos comandados por Boyer fueron invitados a ocupar esta parte de la isla y recibieron las llaves de la ciudad sin hacer ni un solo disparo. Juan Pablo Duarte quien también en un momento de la historia fue un militar del ejército haitiano, hizo alianza con otros militares haitianos para lograr la separación de dos pueblos que son diferentes en su lengua, costumbres y tradiciones.

Aprovechando la solidaridad, Sánchez entró por Haití a combatir contra los españoles, también fueron nacionales haitianos como Jacques Vieux los que combatieron en la revolución del 1965. Hasta el año 1978 los dos países tenían el mismo producto bruto interno (PBI). Sin embargo, nuestro país con los aportes de los migrantes ha alcanzado un nivel de desarrollo superior.

Veamos el ejemplo de los europeos, que han luchando por siglos entre sí, y sin embargo se unen para crear la Unión Europea, en donde cada país conserva su propia identidad. Ni Francia, ni Canadá, ni Estados Unidos y tampoco Haití están interesados en fusionar los dos pueblos, Por otro lado, es a nosotros a quienes más conviene que Haití pueda desarrollarse económicamente.

La isla es única e indivisible pues no habrá muros ni canales ni ríos que puedan dividirla, estamos destinados a vivir como buenos vecinos. No son enemistades lo que necesitamos ahora, sino, un plan de desarrollo binacional y una integración económica que beneficie a los dos pueblos.

 

El Nacional

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