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La partida de Pura

La partida de Pura

El tiempo pasa a una velocidad que nos deja siempre bajo el asombro, pero en el centro de este asombro se envuelve la certeza de que un día como hoy, 4 de septiembre, partió hacia la Jerusalén del cielo, Pura Emeterio Rondón a quien recordaremos ahora y siempre en el cada día, pero bajo el espanto y el vacío dejado hace hoy tres años. Una partida casi repentina y un dolor que deja siempre abierta una pregunta fija y obsesiva: ¿Por qué?

Pura fue Crítica Literaria, ensayista, escritora, académica, e investigadora literaria formada en universidades como la UDO, en Cumana, Venezuela, Simón Bolivar de Caracas, y la UNAM, de México donde hizo Maestría, y se graduó con honores.

Como investigadora literaria escribió el libro Etica y Estética en el mito Literario, una especie de literatura comparada, tema no muy frecuente en la literatura dominicana. Este libro le condujo al Premio Nacional de Literatura 1998 – 1999. Con su partida perdió el país, y el mundo de las letras, las humanidades, los estudios literarios, las academias, los proyectos culturales, el humanismo y la soberanía nacional, causas que ella abrazó.

A su paso por las academias donde fue docente, coordinadora de Maestría e investigadora, dejó la impronta de la académica consagrada, con apego a la responsabilidad, a la excelencia, disciplina, y dimensión espiritual en el trato humano. No solo deja las huellas de su compromiso y sapiencia en los contenidos que transmitía, sino que proyectó la grandeza de su humanismo, así como y apego a valores esenciales como la honestidad y solidaria desde lo individual hasta lo colectivo.

Hoy, tres años después, seguimos honrando su legado, y hacemos votos para que la comunidad literaria no permita que este sucumba ante la fugacidad de la memoria humana y el predominio de lo banal e intrascendente.

Honremos esa memoria para que en ella se hagan realidad los versos de Manuel del Cabral cuando en su poema Compadre Mon, presenta la paradoja entre el subir y el bajar, y dice: Hay muertos que van subiendo/ mientras más su ataúd baja. Y tiene que ser así pues dejó tras de sí, más de siete obras publicadas, donde proyectó su quehacer, su pensar, sus saberes, y sus propuestas.

Pura estuvo llena de grandes méritos, suficientes como para que en ella se inspiren las generaciones posteriores, y la presente. Apostó por la vida en una siembra permanente, y con frutos a la posteridad. Fue pionera de los estudios del Caribe iniciándose en estas lides en la Universidad de Oriente, en Venezuela donde fue cofundadora del Centro de Estudios Caribeños, a partir de lo cual produjo escritos, eventos, y propuestas. Lo mismo quiso hacer en Dominicana, y a este objetivo encaminó varios pasos.

Puede decirse, sin dudar, que fue un ejemplo en el consenso de los hombres y las mujeres del mundo de las letras dominicanas, pues siendo una intelectual reconocida y valorada nacional e internacionalmente, no hizo alarde de nada, ni se contaminó con el complejo de muchos/ as intelectuales cuyo embeleso con el liberalismo, les hace desdeñar el valor del patriotismo. Su fervor patriótico jamás fue coyuntural, no le llegó como una moda, ni fue consecuencia del cómo gravita en el país la excesiva migración haitiana.

Por: Melania Emeterio

El Nacional

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