La Planificación Estratégica es un proceso de evaluación en forma sistemática, sobre la naturaleza de un negocio, en donde se definen los objetivos a largo plazo, se identifican las metas y objetivos cuantitativos, se desarrollan las estrategias para alcanzar dichos objetivos y se localizan los recursos para llevar a cabo dichas estrategias.
La planificación es una herramienta útil para muchos campos de la vida, con ella se supera la improvisación, se evita hacer las cosas sin pensar y se logran mejores resultados, ahorrando dinero, tiempo y esfuerzo. Esto no es algo para especialistas, sino que es posible aplicarlo a nuestro trabajo de día a día.
Desarrollar una buena planificación nos da como resultado un sin número de beneficios dentro de los que cabe mencionar que: 1) La planificación mantiene al mismo tiempo un enfoque interrelacionado entre el presente y el futuro, 2) Ofrece un enorme reforzamiento en lo que respecta a la misión, visión y la estrategia establecida, 3) Fomenta la planeación y la comunicación interdisciplinaria, 4) Asigna prioridades en la distribución de los recursos 5) Y sobre todo constituye el puente con el proceso de planeación táctica o planeación a corto plazo.
Existen grandes razones que nos inducen a afirmar que no solo merece la pena planificar, sino que es totalmente necesario que las empresas, planifiquen sus actividades y no se conviertan en barcos a la deriva, en momentos como los actuales, de tanta incertidumbre y cambios.
El desempeño está directamente relacionado con lo que es la planificación estratégica, la estructura organizativa y la actuación de los miembros de una organización; son elementos que se deben potenciar para llegar al logro de un desempeño excelente. En otras palabras, cuando se ejecuta una buena planificación estratégica, una adecuada estructura organizativa y una buena actuación del trabajador, obtendremos necesariamente, un buen desempeño, es decir se crea la estructura con la que se lograrán los resultados esperados.
Los conflictos latentes en las organizaciones pueden ser resueltos en gran medida mediante el alineamiento estratégico de sus integrantes: (“Que todos halen en la misma dirección”), la adecuación de la estructura organizativa (“Que cada uno conozca lo que tiene que hacer”) y una actuación responsable de cada miembro del grupo (“Que cada quien se haga cargo de su parte del trabajo”). Tomar estas variables en cuenta es fundamental en toda organización, ya que no podemos desestimar su importancia, ni menospreciar su complejidad. Para ello es conveniente recurrir a equipos multidisciplinarios o a consultores externos que aseguren que se logre la “mirada de bosque”; algo con frecuencia difícil de lograr cuando estamos enredados en el día a día de nuestras obligaciones laborales.
Por Leonel Candelario Polanco
El autor es Magíster en Gerencia Financiera

