SAN FRANCISCO. AP. Gregor Blanco temió lo peor. Creyó que su toque le había salido fatal. Pero la ejecución fue excelente, con una pelota que apenas rodó unos cuantos metros por la raya de tercera base antes de dormirse.
Y así, por enésima vez en esta postemporada, la bendita buena suerte de los Gigantes les iluminó para llevarse el jueves una victoria 2-0 sobre los Tigres de Detroit en el segundo juego de la Serie Mundial.
Se acaba de entonar el Take Me Out to the Ball Game y el juego estaba empatado 0-0 en la baja del séptimo inning, cuando Blanco recibió la orden de hacer el toque para mover a dos compañeros en circulación sin outs.
Me puse a bromear con (el coach) Roberto Kelly al llegar a la primera base. Eso lo practicamos hoy, dijo Blanco. Resultó ser el toque perfecto y puede ser que haya sido el mejor turno de mi carrera. No fue lo que realmente quería hacer. Pero al final me salió el mejor toque de mi vida y estoy agradecido.
Uno a veces se puede precipitar con las ansias de poner la pelota en juego», añadió Blanco. Me dije: ‘tócala y ponla en juego y deja que las cosas salgan solas.
Blanco también resaltó el factor de tener buena fortuna. Y suerte es lo que han tenido los Gigantes con varias situaciones en las que han sido beneficiados con pelotas que rebotan en una almohadilla para acabar en un doble o un contacto múltiple con el bate que despista a un infielder para también conseguir un doblete.
El dato
Triunfo de suerte
Gregor Blanco, de los Gigantes de San Francisco, dice que el béisbol puede ser muy cruel. Este es un deporte en el que necesitas suerte, afirma.

