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La verdad científica

La verdad científica

Rafael Grullón

Federico Engels, búsquelo en Google el que no haya escuchado mencionar su nombre, escribió que Martin Lutero no solamente limpió los establos de caballos, sino que limpió también la prosa alemana.

Al traducir la Biblia al alemán, Martin Lutero terminó haciendo un aporte a esa lengua, que consta dentro de sus hechos trascendentes, entre los cuales hay uno que cambió para siempre la historia de la Iglesia Católica: El protestantismo.

Las tesis filosóficas que sustentan la Iglesia Protestante de Lutero fueron el primer documento viral de la historia y el primer fenómeno y precedente de lo que iba a ser en el mundo la llamada Opinión Pública.
El documento que contenía el luteranismo, sobre el cual se basó la reforma de la Iglesia Católica, vendió 40 mil ejemplares en su primera impresión, creando un fenómeno tan grande de Opinión Pública que dividió a la Iglesia Cristiana para siempre.

Ahora no hay espacio para explicar e imponer la verdad científica
Hoy se asume, con la modernización de los medios de comunicación, que la opinión pública despojó de su trono a la verdad científica.

De ahí, que cuando una organización o sociedad hace intento de ir contra sí misma, se le advierte que «no ponga la Biblia en manos de Lutero».

Esa Opinión Pública que se inició con Martin Lutero ha llegado a evolucionar tanto, que se ha acuñado la expresión de que «La Opinión Pública despojó de su trono a la verdad científica».

Multiplicado ahora su poder con las redes sociales, en los medios de comunicación zarandeados por la velocidad y la inmediatez, no hay espacio ni tiempo para explicar e imponer la verdad científica. La importancia la tiene lo que más llega, lo que más se escucha, no si es verdad o mentira.

Por: Rafael Grullón
pulsodelasemana@yahoo.com

El Nacional

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