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Las caras de la Navidad

<P>Las caras de la Navidad</P>

La Navidad  es una de las fiestas más importantes del cristianismo junto con la Pascua y Pentecostés, que celebra el nacimiento de Jesucristo en Belén.

Por tanto, para algunos historiadores la celebración de la Navidad histórica debería situarse en primavera (abril o mayo).

 Para otros, siguiendo el relato de Lucas 2:8, que indica que la noche del nacimiento de Jesús, los pastores cuidaban los rebaños al aire libre y que el cielo estaba lleno de estrellas, es poco probable que este acontecimiento hubiera ocurrido en invierno.

La Iglesia cristiana mantiene el 25 de diciembre como fecha convencional, puesto que en la primavera u otoño la Iglesia celebra la Pascua.

Tradición cristiana

Nosotros los cristianos esperamos con ansias la llegada de las navidades en todo el mundo para dar riendas sueltas a nuestra alegría al recordar el nacimiento de nuestro Salvador.

Sin embargo, para un observador imparcial, la forma en la que se celebran las Navidades podría resultar reprochable, especialmente en las grandes ciudades, donde la gente celebra de maneras que no podrían nunca ser consideradas cristianas.

Navidad es procedente de la palabra «Natividad», la cual significa «Nacimiento». En otras palabras, sin importar con cuáles otras celebraciones de fin de año coincidan las Navidades, es indudable que la celebración de las Navidades alude a un «Nacimiento».

¿El nacimiento de quién? El Diccionario de la Real Academia Española, en su definición de «Navidad» nos proporciona la respuesta: «Navidad: Natividad de Nuestro Señor Jesucristo; Día en que se celebra» – Diccionario de la Real Academia Española. Espasa, España, 1996. 

Dicho esto, es apropiado también decir que a través del paso del tiempo se han agregado muchas costumbres tradicionales y seculares a la celebración de las Navidades.

Estas adiciones socavan la celebración auténtica del nacimiento de nuestro Señor y Salvador. El materialismo que día tras día más y más rodea esta celebración obviamente nos dirigen a lo superficial, material y mundano.

Durante las Navidades las tiendas reportan ventas récords de alimentos vestidos y bebidas, ya que la  gente parece solamente estar concentrada en la diversión.

No obstante a todo esto, los Cristianos continuamos navegando contra la corriente y continuamos uniéndonos en comunión en nuestros templos, grandes y pequeños, para celebrar el nacimiento del Señor. Pero el materialismo que nos rodea es desenfrenado y tiende a entristecernos. La gente se olvida de lo que realmente da razón a la celebración de estas fiestas.

Es por esta razón que es esencial que continuemos alejados de influencias anticristianas durante este período del año cuando, sin importar que en realidad marque la fecha exacta del nacimiento de Cristo, hemos separado para recordar el nacimiento del Salvador de la humanidad.

¡Qué bueno y aliciente es saber que hace unos 2,000 años nació el Prometido! ¡Qué delicioso es saber que durante todo el año, pasamos por momentos difíciles, pero que al final del año podemos recordar que un día cualquiera – la fecha no es importante- nació el Redentor de nosotros los pecadores!

Navidad china

¿Cómo los chinos celebran la Navidad? Aunque muchas tradiciones – tales como besar bajo el muérdago – tienen su origen en la pre-cristiana las fiestas paganas, la Navidad es una festividad cristiana en honor al nacimiento de Cristo.

Con los cristianos bautizados que comprende aproximadamente sólo el uno por ciento de la población china, parece seguro asumir que la Navidad no es una fiesta importante.

Pero, al igual que en la cultura occidental, el día de Navidad es un tiempo para estar con la familia que se reúnen para una gran comida en el día de Navidad, el cual puede ser servido en el almuerzo o la cena. Mientras que el día de Navidad no es un día festivo, las celebraciones de Navidad son cada vez más popular en la propia China.

Especialmente en las zonas urbanas, en donde encontrarás en los árboles de navidad, luces y otras decoraciones en las calles y en los grandes almacenes.  Los niños cuelgan medias de muselina en la esperanza de que Dun Che Lao Ren, la versión china de Santa Claus, los visite y les deje los regalos.

La asistencia a la misa de Nochebuena se ha vuelto más popular en los últimos años.  Cabe resaltar la celebración del Ta Chiu, un festival taoísta, que tiene lugar el 27 de diciembre en Hong Kong.

Una de las tradiciones más interesantes de este festival se acerca el final, cuando los sacerdotes leen los nombres de todos los que viven en la zona.

 Cuando el sacerdote ha terminado de leer la lista, los nombres están unidos a un caballo de papel y quemados, con la esperanza de que se subirán al cielo.

Navidad musulmana

No existe tal cosa como navidad musulmana pues en el Islam no celebramos la natividad de Jesús ni de ningún otro profeta o mensajero de Dios. Esto sin embargo, de ningún modo significa que Jesús hijo de María (Isa ibn Maryam en el Corán) no tenga relevancia en el Islam.

Jesús es el Mesías, la palabra del Creador y un espíritu proveniente de Él. Mencionado al menos veinticinco veces en el Corán, es tan de los musulmanes como de los cristianos. Los musulmanes creen en él, lo aman y le honran.

No se puede profesar el Islam sin aceptar que el Mesías nació de María Virgen, devolvió la vista al ciego, sanó leprosos y resucitó muertos. También el musulmán espera la segunda venida del Mesías como presagio del Último Día.

Sobre su nacimiento se narra en el Corán el diálogo de la anunciación entre el ángel Gabriel y la Virgen: “¿Cómo he de tener un hijo si no me ha tocado ningún hombre, ni soy una indecente? Así será, le respondió, pues tu Señor dice: Ello es fácil para Mí. Y lo convertiremos en un signo para la humanidad y una misericordia. Es un asunto decidido”. (Sura 19 (de María) 20-21).

Esta misericordia para la Humanidad que representa Jesús en el Islam hace que el musulmán sienta también derecho sobre la figura de Jesús conocido en el Islam como el espíritu proveniente del Creador y Su palabra. “Ciertamente el Mesías Jesús hijo de María, es el Mensajero de Allah y Su palabra que depositó en María, y un espíritu que proviene de Él” (Corán 4:171).

Nos apropiamos también de Jesús porque sus luchas para con su gente nos resultan similares a las luchas que libran los musulmanes aun hoy día.

Sus llamados a la verdad y la justicia y contra la corrupción de los hijos de Israel aún retumban en la misma tierra donde pisaba y donde fue perseguido, maltratado y condenado.

En esa misma tierra sufren la mayor discriminación los seguidores de Jesús el Mesías, cristianos y musulmanes, quienes al momento de escribir estas líneas siguen siendo expulsados de Jerusalén y secuestrados en las comarcas de Belén.

A los que corren “mejor” suerte les construyen murallas a su alrededor tan altas como edificios de tres pisos con las que ahora les toman horas visitar a sus vecinos y familiares; cuando antes apenas les tomaba minutos.

La triste realidad es que hoy día en la ciudad santa de Jerusalén ya no son bienvenidas las viviendas ni vecindarios de cristianos o musulmanes. Dos comunidades que ya por generaciones convivían con un grado significativo de tolerancia.

Tan es así que diariamente, a eso de las 4 de la mañana Wajeeh Nuseibeh camina por la Vieja Jerusalén hasta la iglesia del Santo Sepulcro. Allí toma una llave de hierro como de 12 pulgadas de largo, sube una pequeña escalera y abre las amplias puertas de madera del venerado lugar.

Distintas denominaciones cristianas cedieron esta llave, y la responsabilidad que conlleva, a la familia Nuseibeh, una familia de musulmanes, que por no menos de ochocientos años han respetado su obligación para con los vecinos cristianos y la siguen pasando de generación en generación. 

No se puede celebrar la navidad sin meditar en las injusticias en la tierra que pisó Jesús.

El Nacional

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