Ankara. EFE. La lluvia que comenzó a caer anoche en la región turca de Van, asolada el domingo por un fuerte terremoto, se ha transformado esta mañana en nieve, complicando más la situación de muchos supervivientes del seísmo, que esperan aún recibir tiendas de campaña o casas prefabricadas en las que resguardarse.
Mientras tanto, los equipos de rescate siguen recuperando cadáveres de entre los escombros y el número de víctimas mortales es ya de 481, mientras que otras 1.650 personas han resultado heridas, según los últimos datos de la oficina de gestión de emergencias.
El mal estado en que han quedado muchos edificios hace imposible que sus inquilinos regresen a ellos, aunque tampoco hay tiendas de campaña para todos. El viceprimer ministro turco Besir Atalay ha admitido que no hay suficientes tiendas de campaña en la región. No pudimos calcular que iba a haber una demanda tan grande de tiendas de campaña, reconoció.
Turquía solicitó ayer finalmente ayuda internacional, especialmente de infraestructuras para alojar a quienes se han quedado sin hogar. Un material que se espera empiece a llegar hoy.
