Ayer, 25 de noviembre, se cumplieron 57 años del asesinato de las Hermanas Mirabal; fecha que Naciones Unidas eligió para conmemorar en todo el mundo el «Día Internacional de la NO Violencia Contra la Mujer». Las heroínas: Minerva, Patria y María Teresa -también conocidas como Las Mariposas- fueron encarceladas, violadas y torturadas y sus esposos fueron sometidos a una cruel tortura durante el régimen de Trujillo. A pesar de estas situaciones, continuaron en su lucha por terminar con la dictadura.
La violencia que se ejerce contra las mujeres tiene diferentes formas; no es sólo física, aunque esta sea la más visible, sino también psicológica, sexual y económica. En nuestro país «de gente buena y alegre», una de cada tres mujeres refieren haber sido víctima de una agresión física o verbal y anualmente mueren asesinadas más de 100 mujeres, la mayoría víctimas de la intolerancia y el machismo.
Según datos de Naciones Unidas, en Latinoamérica el 98% de los casos de violencia contra la mujer permanecen impunes. En República Dominicana muchas agresiones se amparan en este componente. Por esta y otras razones, el caso de Emely Peguero es seguido con atención y así evitar que feminicidas como los de las Mirabal; el político Leonardo Matos Berrido, o el beisbolista César Cedeño logren evadir la justicia.
Aunque la desacreditada Procuraduría General de la República, junto a varias instituciones del Gobierno presentó un plan para disminuir la violencia de género, la población muestra mucho escepticismo sobre la efectividad del mismo. Bajo la consigna «Ni una menos», las organizaciones de la sociedad civil realizaron movilizaciones y acciones de protesta para exigir el fin de los asesinatos de mujeres, niñas y adolescentes.
Las Mirabal: su sacrificio y nobles ideales deben ser aprovechados para despertar la conciencia nacional sobre la difícil situación en que viven nuestras mujeres.
Afortunadamente de la unión de Minerva y Manolo Tavárez Justo, nos llega Minou, a quien su tía Dedé inculcó los ideales de sus ilustres progenitores hasta convertirla en una político de tangible e irrefutable honestidad, profundamente comprometida con la diversidad e igualdad de género.

