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Lección para Estados Unidos

Lección para Estados Unidos

Lo ocurrido en Estados Unidos a raíz del asalto al Congreso para evitar la proclamación del presidente electo, tiene una trascendencia de tal magnitud que, bajo ninguna circunstancia, puede abordarse de manera superficial.

Es incuestionable que las características personales del presidente Donald Trump han tenido en el desarrollo de los sucesos previos, concomitantes y posteriores al proceso electoral una marcada incidencia, pero no considero correcto concluir que lo acontecido es atribuible al temperamento del personaje y a su perfil de sujeto externo a la tradicionalidad política estadounidense.

Afirmar que el destino democrático de una nación como Estados Unidos está supeditado, a estas alturas de los tiempos, a una relación de dependencia con los designios caprichosos de una figura, aunque esta sea el propio primer mandatario del país, es evaluar la realidad con criterio reduccionista.

Estoy convencido de que, antes que causa, el señor Trump es consecuencia. Es decir, él no resulta presidente de la unión como derivación de sus atributos particulares. Obviamente que esto no es absoluto y que, sin dudas, en algo habrá contribuido su personalidad.

Lo que afirmo es que son los elementos que definen la sociedad norteamericana de hoy los que determinaron la posibilidad de que fuera electo un presidente de esta naturaleza.
Las individualidades son importantes, pero en una relación sociedad-individuo, la primera tiene superioridad ostensible en la determinación de lo segundo. El Trump presidente es resultante de fuerzas sociales, económicas, políticas y culturales prevalecientes en los Estados Unidos actuales.

La conclusión ineludiblemente preocupante a la que se arriba por el hecho de que lo anterior haya sucedido, no puede pasarle desapercibido en primer lugar a los propios Estados Unidos; a su clase dirigente; a sus poderes fácticos; a su academia; a la ciudadanía; y en segundo término a la comunidad internacional, que no puede escapar a la comprensible influencia que en ella tiene el curso que sigan los acontecimientos en la potencia del norte.

Los cambios sustanciales que se están operando en los mecanismos que impulsan la humanidad del presente, era lógico que más temprano que tarde impactarían Estados Unidos, quien no es hoy el mismo de hace apenas unos años.

Ojalá que la preponderancia que en el futuro inmediato va a tener el partido demócrata, sea aprovechado para introducir ajustes imprescindibles que demanda ese país, si aspira a detener la inocultable pérdida de predominio a nivel mundial que viene persiguiéndole desde hace bastante tiempo.

Por: Pedro Pablo Yermenos
pyermenos@yermenos-sanchez.com]

El Nacional

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