La semana pasada, el expresidente Leonel Fernández emitió en Canadá interesantes declaraciones que reseñó el periódico canadiense The Globe and Mail. El premio que recibió, Estadista del año, no me extrañó, dado que su ejercicio de gobierno tuvo luces democráticas y sombras. El gobierno analiza el manejo en su gestión de los aspectos estructurales, y emitir juicios a priori resulta muy delicado. Como amigo, y por saber que nadie puede descalificarse por politiquería, envidia o parcialidades, digo que Fernández es un gran activo con condiciones de seguir creciendo y proyectándose a nivel internacional. Tiene sus detractores, pero se han limitado a disentimientos que quedan en el tenebroso laberinto de los decires. Falta tiempo para la historia definitiva.
En Canadá, le preguntaron sobre diferentes temas. Fernández se desenvolvió magistralmente. Vio necesario abordar el tema de la minería. Decimos nosotros que nos contamina, nos desapodera de nuestro principal medio de futuro que es el oro y demás minerales, donde, si se trata bien, dichos recursos sirven para médicos, decoraciones y diversas prendas, pero utilizan sulfuros y otros materiales que dañan la producción agrícola y nos matan animales y descuartiza la belleza especial de nuestros campos y montañas, lo único que nos blinda de verdad.
Sobre el tema de nuestros recursos naturales, hemos reiterado que ha sido uno de las principales fuentes de riqueza que tenemos como la agricultura modernizada, el turismo, el comercio, el educativo tecnológico y otros, pero especialmente nuestros recursos naturales como el oro, que es nuestro petróleo. Su procesamiento con sulfuros hay que manejarlo, aunque ha sido supuestamente protegido por los que han explotado hasta la fecha nuestros yacimientos, técnicos extranjeros en mayoría.
Además, con todo respeto, nuestro país no se ha favorecido como debiera con lo nuestro, a extremo que déficit y deudas de hoy, no existirían si hubiéramos aprovechado dichas minas. Hoy traigo del expresidente Fernández, discípulo de Juan Bosch, es de fabulosa perspectiva que se nos abre al país, aunque un poco tarde, pero ayuda sobremanera al nuevo presidente Medina Sánchez, quien ha comenzado positivamente comprometiendo con sentido social y transparente el momento difícil que vivimos con el circulante económico en el suelo, y los negocios preocupados con los compromisos financieros que no esperan y la luz eléctrica.
Por suerte las Pymes y otros proyectos avanzados, son luces esperadas. Si tienen éxito, florecerá el circulante, sangre económica que nos sostiene, con mayores esperanzas. El pueblo sigue esperanzado con las gestiones del nuevo presidente, Danilo Medina. En la próxima semana, hablaremos sobre su intervención ante la ONU, que me recuerda cuando, en el ayer, yo luchaba intensamente como Jefe de la misión dominicana y canciller del país.

